Juan Carlos Parengo está a cargo del Programa de la Secretaría de Turismo Provincial, en el cual se busca preparar los destinos para facilitar la llegada de un gran mercado que hoy no está tenido en cuenta: los discapacitados.
El Calafate (PP y LU23). Resulta interesante entender la nueva iniciativa en la que se centra Juan Carlos Parengo, al resaltar la accesibilidad de un destino para fomentar la llegada ese mercado. En los estudios de LU23 AM 730, aseguró que “la provincia de Santa Cruz tiene declarado dos lugares por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, Las Cuevas de las Manos y el Parque Nacional Los Glaciares. Entonces entendiendo la palabra Humanidad como algo globalizado, había gente que desgraciadamente estaba quedando afuera de este sistema. En este sentido, la Secretaría se prepara en todos sus destinos turísticos para que Santa Cruz sea conocida por todas las personas”.
Al ser consultado por el estado en el que se encuentra este Programa, Parengo sostuvo que “en principio se está trabajando en un relevamiento de todos los destinos turísticos de la provincia, donde muchas veces no son accesibles por la falta de conocimiento y la falta de tacto en el mercado de estas personas que corren con desventajas y que pueden ser visitantes de nuestro destino”.
El Calafate se asoma como la cuna del turismo en Argentina y en este sentido, “que el Parque Nacional Los Glaciares haya tomado la avanzada en este sentido con las pasarelas, que son accesibles casi en su totalidad, además de estar a punto de terminarse un proyecto de un corredor para personas con discapacidad, es muy importante. Cualquier persona con algún tipo de discapacidad, salvo aquellas que están en silla de ruedas, hoy pueden desplazarse porque no debemos olvidar que en su momento no había pasarelas, después hubo pero con muchos escalones y ahora es totalmente accesible en la zona del Glaciar Perito Moreno”.
Con integración hay consumo
Cualquier persona que está pensando en irse de vacaciones, “primero se asesora si puede ir a ese lugar, si le es fácil moverse o si hay gente preparada para atenderla. A una persona ciega se le puede mostrar el Glaciar Moreno igualmente, como muchos ven un partido a partir del relato de la radio, acá sucede lo mismo. Hay técnicas que pueden aprender los guías para que estén preparados para este tipo de cosas, pero antes de que vengan el lugar debe estar adecuado para recibirlas, así pueden moverse como quieran hacerlo” señala Parengo, quien aclara que “no se trata de prepararse para recibir un contingente de 30 personas en sillas de ruedas, porque no habría micro, hotel ni restaurant que aguante. La cuestión es integrar, porque alguien en silla de rueda es simplemente una persona que está sentada y hay que tratarla como tal, porque tiene la misma cantidad de dinero que aquellos que no tienen ningún tipo de discapacidad, y además están dispuestos a gastar siempre y cuando el lugar sea accesible para que puedan venir”.
Si bien resulta una obviedad, en diversas situaciones no se tienen en cuenta algunos principios básicos para que puedan acceder a los servicios: “Por ejemplo, el restaurant debería tener aunque sea una mesa que tenga 70cm de altura para que entre la silla de rueda abajo, si no lo tiene, el turista no podrá consumir porque los brazos no le llegarán al plato. Lo mismo con las rampas, si son chicas y con mucha pendiente, el discapacitado no podrá subir y tampoco comprará nada”. El encargado de este Programa de Turismo Accesible aseguró que no se trata de grandes inversiones, sino de “trabajar con las normas que están hechas por las personas que tienen desventajas, ellos ahí dicen lo que precisan y por eso hay que tenerlos en cuenta al momento de prepararse o de construir. Si queremos que vengan todos, hay que prepararse como todos”.
Un mercado tentador
Al entrar en el territorio de las estadísticas, Parengo señala que “se mueven en Europa unas 40 millones de personas con discapacidad, a los que se debe sumar otras limitaciones en la movilidad como las personas obesas, los niños, además la expectativa de vida es cada vez mayor y de acá a diez años habrá muchos ancianos. Hay que tener en cuenta que no es lo mismo una persona de 40 años que uno de 65, tienen otros tiempos, trancos, cansancios, expectativas. Se deben acomodar los recursos primero, además de las agencias de viaje se deben ver interesadas en este tipo de turismo”. Si bien la vanguardia del turismo accesible se encuentra en el viejo continente y Estados Unidos, “ellos están ‘obligados’ porque vienen saliendo de una guerra tras otra y tienen mucha gente con pensiones o que tienen desventajas físicas. Argentina tiene la ventaja de no estar obligado por esas situaciones, sino que gozamos de tiempo para prepararnos para que luego vengan a conocer nuestro lugar e indefectiblemente consumirán, disfrutarán y gastarán su dinero”.
Al hablar de turismo accesible, el Programa hace referencia desde un escritorio preparado en cualquier agencia de viajes, hasta los principales aeropuertos del país. “Si bien el sumun sería tener una Argentina Accesible, la idea en este momento de la Secretaría de Turismo provincial es trabajar con una Patagonia Accesible, vinculando Bariloche, Ushuaia, Trelew y Puerto Madryn”.
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