Por Pablo Zavaley
Licenciado en Psicología
MP Nº232
La propuesta de crear un Centro de Día en Salud Mental comunitaria, surge a partir de que hace un tiempo prolongado que las instituciones sociales se encuentran elaborando estrategias de prevención para contener estas problemáticas en la comunidad, debido a que son cada vez más emergentes y críticas en la población.
Se manifiestan en distintos comportamientos como son la violencia, la toxicología (adicciones), los abusos sexuales y los decesos prematuros en la sociedad, correspondientes a psicopatologías graves como son las psicosis, las esquizofrenias, perversiones, depresiones profundas, trastornos por consumo de varias sustancias y patologías alimentarias.
La representativa demanda de El Calafate sobrepasó las prestaciones que podemos brindar en la actualidad, consideramos que no es por escasos recursos profesionales, técnicos ni administrativos, sino porque es a partir del trabajo articulado en redes interinstitucionales y con la participación activa de la comunidad, cómo se puede lograr mejores resultados. Para ello es fundamental comprometerse y trabajar unificadamente, para poder de este modo luchar por el cambio social que se debe buscar, ya que la manifestación de los síntomas psicológicos siempre se encuentra contextualizada social e históricamente.
Entendemos que es preferible resolver los trastornos psicológicos en el mismo lugar donde se generan, porque de este modo se logra un cambio significativo en la subjetividad del paciente y la salud mental comunitaria. Justamente ésta última, forma parte de este proceso de intervención que generalmente actúa en forma preventiva, promocional y participativa. Se trata de una labor que promueve la mejora de la calidad de vida de los individuos y las comunidades.
La consideración de estos elementos requiere de una modalidad asistencial primordialmente ambulatoria y de un Centro de Día, donde se unifican y construyen estrategias de prevención focalizándose en la toma de conciencia de los problemas, del riesgo y la vulnerabilidad, de su identidad, recursos y su utilización colectiva para resolver problemas comunes.
Estos modelos promueven la multidisciplinariedad, puesto que en su desarrollo intervienen profesionales de diversas ramas. La influencia de la sociedad en el proceso salud – enfermedad, desde la perspectiva macrosocial, tanto en sentido negativo para enfermar, como para generar potencialidades y crear recursos de afrontamiento y resolución, con un carácter transformador por parte de las personas, teniendo en la comunidad un papel preponderante, por ser el lugar donde tiene la familia su sede, con su papel socializador.
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