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Número 58

ENTREVISTA CON JORGE HALPERÍN: El programa Tarde o temprano forma parte de la programación de LU23

Es uno de los grandes periodistas argentinos. Trabajó en medios gráficos como La Razón, Clarín, Trespuntos, Le Monde Diplomatique, Editorial Atlántida, entre otros. Nacido en Buenos Aires, en Parque Chas, Halperín es miembro de la Academia Nacional de Periodismo y reconocido como un gran entrevistador. También hombre de radio, desde hace unos 8 años, comenzó un nuevo programa en Radio Nacional que se retransmite todos los días en directo por AM 730, Radio Lago Argentino. La semana pasada Halperín se presentó ante su público de El Calafate, a través de los micrófonos de la emisora local.

El Calafate (PP). Jorge Halperín está considerado uno de los grandes periodistas del país, y entre sus cualidades, se lo reconoce como un gran entrevistador. La semana pasada, en un cambio de roles, fue entrevistado a través de los micrófonos de LU23, en el programa Un gran día que se transmite por AM730 de lunes a viernes de 8 a 12. Allí tuvo la oportunidad de presentarse en vivo a los oyentes de la radio, que desde principios de agosto pueden escuchar su programa Tarde o temprano.
El mismo se retransmite en directo por AM730 todos los días de 18 a 20 horas, a través de la señal que llega directamente de Radio Nacional Buenos Aires. Si bien Halperín se reconoce a sí mismo como un hombre de “la gráfica”, como se le suele llamar a la rama escrita de la profesión periodística, reconoce una gran pasión por la radio.

¿Cómo recibiste la noticia de que tú programa era transmitido por LU23 de El Calafate?
Fue una noticia hermosa. Nosotros veníamos en Radio Mitre con otro equipo, durante años, y bueno, la radio decidió que no iba más el programa a fin de año y no hubo mucha información de que empecé a hacer un nuevo programa en Radio Nacional. Por eso todas las noticias de los oyentes que se alegran de encontrarme, como los de LU23, que trasmite para los oyentes de El Calafate y los alrededores, es algo hermoso. Para nosotros es una gran noticia. Imaginate que cuando uno inicia un programa, y hoy en día las radios ya no hacen grandes apuestas promocionales, es entonces un trabajo de remar y remar, hasta que el boca a boca va ayudando a que se sepa que estamos.

Contanos un poco del nuevo programa…
Conseguimos armar un grupo de trabajo nuevo con mucha onda. Realmente nos llevamos muy bien entre nosotros y creo que nos complementamos mucho profesionalmente. Está por ejemplo Tom Lupo, que es un hombre de radio de hace muchos años, un hombre muy vinculado a la música, al rock nacional, un gran poeta y conversador de radio. Está Hernán Brienza, que es un debutante en la radio pero es un periodista muy experimentado, prácticamente es el director de cultura del diario Crítica de Jorge Lanata y es un periodista que lo he tenido cuando yo dirigía la revista Tres Puntos, es un gran periodista. También está Agustina Díaz, joven también, que ahora además es una de las conductoras del noticiero de Canal 7 a la mañana, es una periodista con mucha experiencia que yo diría que es una gran preguntadora. Hay un equipo muy lindo, en humor está Santiago Varela, que hace una especie de móvil delirante con un rastrojero, recorriendo la ciudad de Buenos Aires. Se van armando muchas cosas en el día, pero tienen mucho guion. Ese es un poco el espíritu de nuestro programa y esperamos hacerle sentir al oyente una compañía y si somos capaces, le disparemos ideas.

¿Estuviste alguna vez en El Calafate?
Sí y les puedo contar algo. Yo trabajé toda la vida en la gráfica y eso te vuelve un poco anónimo, porque en el fondo el lector te lee y después no se acuerda bien quién escribió esa nota. Tampoco es que la radio te haga muy visible, en todo caso sos una persona audible. Sin embargo cuando tuve la oportunidad de ir a El Calafate, la gente me reconocía en la calle con mucho cariño. Por eso esta noticia de que el programa va a poder ser oído en El Calafate a través de LU23 me llena de alegría. Esto lo obliga a uno también a pensar cómo hacer mejor radio, es un desafío de todos los días.

¿Cuál es tu medio preferido? ¿Con cuál te identificás más?
Yo amo escribir porque tiene la posibilidad de seguir mejorando, profundizando, incorporando y depurando el texto. Es como si vos tuvieras una masa, una arcilla que vos podés trabajarla y seguirla trabajando. Borges decía que si a uno no lo obligaran los compromisos editoriales, los libros nunca se entregarían y se seguirían corrigiendo y mejorando. Escribir tiene esas cosas maravillosas, pero la radio tiene emociones y eso es increíble. Llevo unos 8 años de experiencia en radio y sigo disfrutando como el primer día este afecto que la gente te da, y que no lo tenés en el medio gráfico, porque es un medio mucho más frío. Tiene un valor enorme como experiencia profesional, creo que cuando uno se forma en la gráfica te da una visión más amplia. Sin embargo, la radio fue el descubrimiento de los climas, de las emociones, también del grado de compromiso que tiene el oyente que no lo tiene el lector, ni siquiera el espectador de televisión. El espectador de TV llama al medio porque tiene ganas de ser famoso o porque se va a ganar algo, el lector es muy raro que escriba o que llame al diario, en radio aún siendo una proporción de todos los oyentes, tienen una relación más fuerte con el medio, de mayor compromiso e incluso a nivel emocional. Pueden llegar a amar u odiar mucho más que lo que sucede con el público de los otros medios.

¿Cómo fueron tus comienzos en radio?
Empecé en el año 2001 en Radio del Plata, con Adolfo Castello, con un equipo de producción que luego se mantuvo, pasamos en el 2002 a Radio Mitre, y estuvimos ahí hasta fines del año pasado, de 2007. Fueron todas experiencias en AM. Y ahora también en otra AM, en Radio Nacional. Y recién este año inicié una experiencia en FM, siendo columnista del programa de Mario Pergolini, donde tengo una columna que sale los martes a las 11 de la mañana, donde voy a contar historias. Mario, cuando me fui de Radio Mitre, me llamó y me dijo que para él lo que era una mala noticia para mí era una buena noticia, porque así tenía la oportunidad de llevarme a contar mis historias a su programa. La verdad es que la cercanía con la gente y con los lugares es algo único que sólo la radio te puede dar. Yo siempre digo que la radio es el único medio que no tiene límites de entrada, porque está en tu misma intimidad, está cuando vos te subís al auto, está cuando te duchás, si estás corriendo, son lugares donde vos no podés leer un diario o ver la tele. La radio ahí se vuelve como indestructible. Encima ahora con el ingreso de Internet, le ha producido una segunda revolución a la radio.

¿A lo largo de tu carrera cuál, o cuáles, fueron las entrevistas que más disfrutaste?
Las entrevistas uno las puede recordar por distintas razones: Alguna porque te salió brillante, o bien porque tenés un gran entrevistado y se dio una buena charla o, en contraste, porque tenés un gran entrevistado, preparaste una gran cuestionario y no sale. Eso generalmente pasa cuando no hay química con el entrevistado y no se te da. Entonces a veces es recordable una entrevista porque hubo una gran química y en ese sentido, puedo recordar las varias entrevistas que hice con Humberto Eco; las varias entrevistas con José Saramago; desde el punto de vista netamente profesional con Anthony Giddens; Edward Said, aquel crítico cultural palestino brillante; el escritor norteamericano Norman Mailer; Lucas Rubinich, el jefe de sociología de la UBA, son todas entrevistas que desde el punto de vista profesional salieron bárbaras. Después están las entrevistas que uno recuerda por todo lo que vivió alrededor de la entrevista misma, y en ese sentido está la que hice con Gabriel García Márquez, hace unos años en Colombia, en Cartagena Vieja, fue maravilloso todo lo que rodeo a la entrevista, además de la entrevista misma que la hicimos para la revista Viva. También está la última larga entrevista con Saramago, que se publicó con el libro de la serie de Le Monde Diplomatique, que se titula “Soy un comunista hormonal”, fue una entrevista maravillosa, nos recibieron a mi mujer a mí con una calidez impresionante. Pilar, la mujer de Saramago y él son dos encantos de personas, además de un hombre sabio. Así que uno tenga el privilegio en esta profesión de conectarse con semejantes personajes y que te reciban cálidamente, no tiene precio. También recordás una entrevista porque te fue pésimo. Por ejemplo con Joe Cocker, el rockero, estaba tan borracho que contestaba estupideces y yo me enojé y terminé la entrevista. Hasta por eso te podés llegar a acordar de una entrevista.

¿Cómo has logrado entrevistar a tantos personajes sobresalientes?
La verdad es que la suerte me acompañó y yo ayudé a la suerte trabajando mucho y pensando que la entrevista es un género que se puede desarrollar artesanalmente y que, una conversación periodística trabajada, con mucho trabajo previo, con un gran conocimiento del entrevistado y de sus ideas y con muchas hipótesis que uno lleve para enriquecer la charla y una enorme atención en el momento, además del trabajo final, me parece que puede permitir que la entrevista pueda alcanzar un nivel literario. Yo creo que hay entrevistas que alcanzan ese nivel cuando se trabajó bien y se tuvo suerte también, y creo que la suerte me acompañó, el hecho de estar en un medio grande, como fue Clarín en su momento. Pero también había cosas imposibles, a García Márquez por ejemplo no era fácil entrevistarlo. Durante dos año me dijeron que no, Humberto Eco me llevó 6 meses poder conseguirlo. Es decir que hay cosas que uno no logra directamente porque uno no las intentó. Eso te hace ver que muchas veces hay que probar lo que directamente parece imposible y bueno, seguramente de 10 cosas que parecen imposibles, 9 no salen, pero hay una que salió y es todo un premio. Eso me parece que es una buena forma de ayudar a la suerte, no creer que las cosas son imposibles de antemano e intentarlas.

Publicado Mie 27 de Agosto 2008 - 11:48 | índice de notas

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