Ese es el título del trabajo exhibido por el dendrocronólogo Alberto Ripalta, quien participó de la Fiesta del Hielo por invitación de la Municipalidad. En su exposición reflejó un extenso análisis explicativo del retroceso de los glaciares en Patagonia durante los últimos 400 años, basándose en el estudio de los anillos de los árboles.
El Calafate (PP). Alberto Ripalta es un científico que se desempeña en el Instituto Argentino de Nivología, Glaceología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), el cual tiene sede en la ciudad de Mendoza. Se trata de una de las instituciones que dependen del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnica (CONICET).
Ripalta es especialista en dendrocronología (dendro = árbol en griego), una disciplina que “se encarga de estudiar diversos factores a través de los anillos de crecimiento de los árboles, por ejemplo, las fluctuaciones climáticas, variaciones en funciones ecológicas, también la utilizan en historia del arte, entre muchas otras aplicaciones” explicó el científico a Portal Patagónico. Momentos antes de dar comienzo a la disertación, se mostró muy a gusto por la posibilidad de “mostrar un poco el trabajo que viene realizando desde hace 30 años esta institución del CONICET”.
La disertación
“Este trabajo muestra cómo han ido fluctuando los glaciares en Patagonia a través de esta disciplina tan interesante a la cual me dedico que es la dendrocronología. En este caso, junto con glaciología y distintos elementos como informes y documentos históricos, además de fotografías aéreas e imágenes satelitales, vamos armando un mosaico para poder reconstruir la historia de los glaciares” explicó acerca de su disertación. Lo más importante de esta exposición pasa por ver en qué estado están los glaciares en este momento y cómo han ido fluctuando en los últimos 400 años. Según la óptica del disertante, “la gracia de esta disciplina es poder datar exactamente el año en que cada glaciar estuvo en un lugar determinado”. Pero el objeto de la presentación no es solo mostrar las fluctuaciones experimentadas por los glaciares en la Patagonia, sino también explicar los métodos utilizados en su estudio y las posibles causas del mismo.
Campo de estudio
Para la presentación, sus realizadores tomaron como referencia 8 puntos de estudio que incluyen varios glaciares: Lanín (Neuquén), Monte Tronador (Río Negro) la Región de Esperanza, Torrecillas (Chubut), San Lorenzo (Santa Cruz), Sierra de Sangra (Santa Cruz) Monte Fitz Roy (Santa Cruz) y Lago Argentino (Santa Cruz).
El trabajo de investigación, relatado durante la disertación, estuvo comprendido en cada glaciar por características diferentes. La metodología más importante en este caso, viene dada por el estudio de los anillos de crecimiento de los árboles (dendrocronología) de la zona donde anteriormente estuvo cubierto por un determinado glaciar. Mediante estos estudios se puede observar claramente que los glaciares han ido retrocediendo aceleradamente durante el último siglo, especialmente los últimos 20 años.
Lago Argentino
Dentro de nuestra región, los glaciares elegidos para la realización de este trabajo fueron, por sus características, glaciares como el Ameghino o el Seco. Ya que para la dendrología, es necesario que se trate de glaciares alpinos (terminan sobre la tierra). Por supuesto que no se pasó por alto el interrogante sobre el glaciar más famoso: “El perito moreno es la pregunta difícil para todos los estudiosos. Este glaciar escapa a la definición normal. Podemos decir con certeza que todos los glaciares de Patagonia que estudiamos están retrocediendo entre un 10 y 18 porciento de su superficie de hielo, pero el Perito Moreno no lo hemos estudiado en ese retroceso, ya que tiene una dinámica muy particular, y porque no es de tipo alpino, sino que es como para un glaceologo físico como Pedro Svarka, que viene todos los años a seguirlo de cerca, él es especialista”.
Asimismo, Ripalta afirmó que sí tuvo la posibilidad de estudiar los glaciares Ameghino y Seco. Del primero se pueden extraer algún estimativo del Perito Moreno, “ya que es contiguo y tiene la misma fuente de alimentación, esta afectado por las mismas condiciones climáticas y, al terminar en tierra, nos permite estudiar sus fluctuaciones, avances y retrocesos debido a que va dejando las morenas que nos sirven de indicadores”. En cuanto al Glaciar Seco, ubicado en el margen norte del brazo Spegazzini, Ripalta sostuvo que “es una mina de oro para los dendrocronólogos” debido a sus fácilmente detectables características y accesibilidad para su estudio.
Utilizando términos más técnicos, durante su presentación explicó que la combinación de características topográficas y climáticas determina la presencia de bosques y glaciares a lo largo de los Andes Patagónicos. Por ello, esta región es particularmente adecuada para la realización de estudios paleoclimáticos usando registros paleo-ambientales diferentes, que proveen historias totalmente independientes del clima pasado.
Importancia de los glaciares
“La importancia de los glaciares es mas que obvia –Dice Ripalta- empezando por pensarlos como reservas naturales de agua dulce. Además son censores climáticos naturales de cómo va funcionando la atmosfera y el clima” destacó Ripalta, quien además asegura que con este trabajo queda demostrado el constante retroceso de los glaciares, principalmente la perdida de masa de hielo de los últimos 20 años.
Conclusiones
Sacando en limpio la información presentada por el IANIGLA contamos que:
1) La información disponible indica que, en general los avances más extensos de los glaciares están asociados a la Pequeña Edad de Hielo y ocurrieron durante los siglos 17, 18 y 19.
2) Se observa un drástico retroceso de los glaciares durante el siglo XX, solo interrumpido por algunos avances menores. Estos retrocesos son coherentes con el aumento de la temperatura y la disminución de la precipitación observados. Todos los modelos de Cambio climático también predicen retroceso de las masas de hielo
3) Los glaciares son reservas naturales de agua dulce. Su protección es un imperativo para asegurar la provisión de este elemento vital
4) Mayores estudios son necesarios para establecer la relación entre el clima y los glaciares de esta región a los fines de implementar políticas de desarrollo sustentable, de adaptación al cambio y de preservación de los servicios ecosistémicos vinculados a las áreas englazadas.
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