Esquel (PP). El sábado pasado se concretó la apertura formal de la temporada de esquí y snowboard 2008 en el Centro de Actividades de Montaña La Hoya, ubicado en el noroeste de la provincia de Chubut, a sólo 13 kilómetros de Esquel. La ceremonia con los discursos de los funcionarios, la firma de convenios y el protocolo de rigor, no estuvieron ausentes. Pero lo central de ese momento pareció flotar en ese marco bellísimo de montañas y bosques nevados: la voluntad conjunta y el esfuerzo en momentos de crisis. Todo parecía perdido en algunos momentos respecto de la actual temporada invernal para las comunidades del noroeste del Chubut. La conectividad aérea entorpecida y el área afectada por las cenizas del volcán chileno Chaitén. Las imágenes de Esquel, Trevelin o Corcovado atascados en una sustancia parecida al cemento, producto de la caída de cenizas, recorrió el mundo. La emergencia fue declarada. Los movimientos sísmicos sacudieron la zona. Pero los brazos no se bajaron y la promoción de la temporada invernal y los trabajos para llevarla adelante continuaron a pleno. Nunca mejor que la parábola del Ave Fénix que resurge de las cenizas.
Esa fue la sensación colectiva que marcó el momento de la apertura de La Hoya. Y un hecho inédito pareció ser el premio a tanta fe: en un escenario especialmente construido en la base del complejo se concretó una presentación de jerarquía internacional. Música clásica y el espectáculo de Iñaki Urlezaga y su ballet, resultaron inolvidables.
Adrián Contreras, el subsecretario de Turismo de Chubut, reconoció en la oportunidad que la apertura formal de la temporada de esquí en La Hoya demandó un gran trabajo. “Hubo un esfuerzo muy grande de parte de los municipios de Esquel y Trevelin, del concesionario del centro, y del personal del Ministerio de Industria, Agricultura y Ganadería del Chubut”. Contreras concluyó esperanzado con el desarrollo de la temporada: “estamos esperando las nevadas más importantes para que el cerro este a pleno, para lo cual nos encontramos preparados”.