Es uno de los representantes más importantes de Argentina en esta disciplina amateur. Es oriundo de Rada Tilly y uno de los fundadores de la Asociación Patagónica de Carrovelismo. Estuvieron la semana pasada en la Bahía Redonda, experimentando sobre el hielo con dos carros con cuchillas. Es la primera vez que se prueba un vehículo a vela sobre el hielo de la Bahía Redonda.
El Calafate (PP). El carrovelismo se define como el arte de “domar al viento”. La semana pasada en la Bahía Redonda encontramos a Pablo Reyes, uno de los mayores exponentes argentinos de esta disciplina deportiva. Con casco en mano y mientras los carros experimentales que trajeron circulaban a nuestro alrededor, hicimos la siguiente entrevista:
¿Contamos cómo es tu actividad y a qué Club pertenecen?
Pertenezco a la Asociación Patagónica de Carrovelismo que tiene sede en Rada Tilly, muy cerca de Comodoro Rivadavia, vivo ahí junto con mis amigos que hace 25 años estamos promoviendo esto del carrovelismo. Este año el 2008 cumplimos justamente 25 años de la primera vez que bajamos un carro a vela en Rada Tilly.
¿A qué vinieron a El Calafate?
Vinimos a encarar este desafío, a plantar algunas semillas de esto que es carros a velas con esquíes, para tratar de que crezca esta actividad acá, en esta maravillosa bahía que tienen congelada, que es un escenario fantástico para esta actividad. Para nosotros también es todo un desafío porque nunca habíamos probado carros sobre hielo. Y realmente nos parece que esto va a andar que es una barbaridad. Trajimos dos carros e hicimos algunas pruebas. La idea es poder estar a fin de mes con alguna exhibición para la promoción de la Fiesta del Hielo. Y como te digo, nos parece que va a andar bien. Trajimos dos carros con diferentes diseños de cuchillas para ver cómo doblan, cómo se mantienen y están andando dentro de todo bastante bien los dos. Necesitan ajustes como todo, pero esto lo hemos copiado de una categoría a nivel internacional que está muy promovida, porque hay una clase internacional de carrovelismo sobre hielo que se llama Ice-Boating. Su origen fue en un concurso que hizo el diario Detroit News en la década del 70. Hoy es algo mundialmente difundido y conocido, algo que nos parece fantástico. Lo que hicimos nosotros fue adaptar nuestros carros que también son de una categoría internacional, pero sobre tierra, con ruedas, les pusimos cuchillas y estamos probando.
¿Cómo surgió la idea de hacer esto, y además en El Calafate?
El promotor de todo esto es Diego Riestra, un amigo de muchos años, te diría de la infancia, con el cual tengo mucho contacto y es de acá de Santa Cruz, oriundo de Río Gallegos y muy conocedor de su provincia. El siempre nos ve allá y bueno decidimos tratar de venir para acá y hacer este experimento. La idea es volver a venir ahora con más carros, con unos 15 o 20, el Club tiene alrededor de 43 socios y en el último mundial desarrollamos 20 carros más para la escuela, porque tenemos una escuela para chicos de más de 8 años. Vamos a venir también con algunos carritos para niños para que los vean, para que los prueben y se entusiasmen. La idea es que podamos venir todos los años desde Comodoro a compartir el viento en la Bahía Redonda.
¿Cuánto tiempo se quedan?
Realmente tenemos una suerte impresionante porque está rompiendo el glaciar. Ayer escuchábamos AM730 cuando veníamos para acá y pensábamos que mejor no se podía dar. Nos quedamos todo el fin de semana. Después ya nos volvemos porque hay que seguir trabajando, cada uno tiene sus ocupaciones, somos todos laburantes, porque hacemos esto por diversión, es una especialidad amateur. Ninguno de nosotros percibe ningún tipo de beneficio por esto, al contrario, es un gasto todos los fines de semana, pero es así, es una actividad amateur en todo el mundo. Está pensada de esta manera, no es profesional, y está orientada a disfrutar del potencial que tiene la naturaleza, como el viento, el hielo, la arena.
¿Sabemos que Rada Tilly es la capital de este deporte a rueda, tal vez El Calafate lo sea alguna vez sobre el hielo?
Yo creo que sí. Este lugar tiene dimensiones más que ideales, sabemos que si bien el invierno no es la mejor época de viento, vemos que es suficiente como para impulsarlos. Estos carros con unos 10km de viento, realmente vuelan. El record de velocidad en tierra es de 188km por hora, y sobre hielo es más de 240km por hora. Es una actividad muy emocionante, vas a alta velocidad, muy pegado al piso, sin ningún tipo de ruido más que el viento y ahora el de las cuchillas en el hielo. Nosotros en la arena sentimos las ruedas cuando rozan y es algo fantástico. Yo hago esto desde muy chico, me subí por primera vez a un carro cuando tenía 10 años y empecé a practicarlos cuando tenía 18 y desde entonces no me bajé más. Lo pueden practicar chicos, jóvenes, adultos, hombres y mujeres. Es algo realmente sin condicionamientos físicos, por ahí sí los hay del tipo económico, pero son carros realmente sencillos de construir. Hay muchos tipos de carros y precios, según las complejidades técnicas que tengan. Pero lo que estamos hablando nosotros es de algo perfectamente promocional. Yo creo que en el país estamos en condiciones hoy en día de fabricar carros de primer nivel. De hecho nosotros en el Club para el último mundial armamos 20 carros para los pilotos que no podían trasladar los suyos. Una piloto de esos vehículos salió campeona en su categoría con uno de nuestros carros.
Sabemos que usted tiene también sus títulos…
Yo salí subcampeón europeo el año pasado, fue en el 2007 en Inglaterra. Aquí creo que en realidad me siento campeón por poder haber traído con mis amigos el Mundial a la Argentina. En mi categoría en esa oportunidad salí sexto, caí algunas posiciones del ranking internacional, pero para mí esto es diversión, pasa por participar y disfrutarlo con amigos. Igualmente participé representando al país en 7 campeonatos mundiales (en Alemania, en Bélgica, en Holanda, otra vez en Alemania, en Estados Unidos, en Inglaterra), o sea que vivo viajando en la medida que puedo, y realmente me acompaña toda mi familia en esto. Mi hijo tiene 8 años y ya tiene su propio carro a vela. Yo tengo la suerte de vivir en Rada Tilly prácticamente frente al mar, entonces cuando llego de trabajar y quiero un cable a tierra bajo el carro hasta la playa y estoy andando. Acá ustedes pueden hacer lo mismo, porque tienen la Bahía a pasos de la ciudad, apoyada en la costanera.
¿Cuál es el desafío de ustedes acá?
Principalmente plantar semillas. Después estará en ustedes regarlas y que crezcan. Desde ya que vamos a apoyarlos en todo lo que esté a nuestro alcance. Hoy estamos acá dando los primeros pasos, jugando un poco. Nosotros tenemos un lema: el viento no lo podemos parar, entonces lo disfrutamos. Cuando en Comodoro todos protestan por el viento que hay nosotros estamos enloquecidos para que dure y podamos seguir disfrutando hasta que no demos más. Es un perfecto complemento con el lugar.
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