La excursión fue organizada por el Club Andino Lago Argentino para el Día del Padre. Si bien la lluvia y el viento se sintieron durante toda la jornada, el ánimo no menguó entre los participantes. Se destacó la gentileza de la empresa lacustre Fernández Campbell que brindó de manera gratuita una de sus embarcaciones para que la visita pudiera concretarse.
El Calafate (PP). A las 8 de la mañana los 30 participantes de la excursión al glaciar Ameghino partieron hacia Punta Bandera en diversos vehículos. Las gotas de agua no se hicieron esperar, pero el ánimo era de lo mejor. Como se mencionó durante el viaje: no todos los días se puede visitar el glaciar Ameghino, uno de los sectores considerados como reserva estricta del Parque Nacional Los Glaciares. Esto significa que no pueden ingresar personas a modo de visita, de hecho la página web de Parques Nacionales señala: “Una Reserva Natural Estricta es un área significativa por la excepcionalidad de sus ecosistemas, de sus comunidades naturales o de sus especies de flora y fauna, cuya protección resulta necesaria para fines científicos de interés nacional. La interferencia humana se reduce a un mínimo. Se aplica a áreas protegidas nacionales, parte de las mismas o áreas creadas para tal fin”.
Una vez en Punta Bandera el viento anunciaba que se trataría de un viaje movido. La empresa de pasajeros lacustre Fernández Campbell había facilitado la embarcación “Misiones”, un monocasco histórico para la firma, que conocía tormentas de sobra. Su capitán, Ermin Silva, salió del puerto con cuidado y encaró el oleaje con precaución, pero con una calma que hablaba de una gran experiencia. Por lo general Silva comanda la embarcación Nunatak, también toda una institución para la empresa que hace 28 años opera en esas aguas. El primer tramo fue el más violento, con auténticas sacudidas y vaivenes que hicieron que más de una se quedara quieto por el miedo a las náuseas. Por suerte el tema no pasó a mayores y las aguas del Lago Argentino se calmaron más adelante. A medida que subimos y bajamos de las olas, Ermin Silva nos cuenta un poco la historia de la embarcación. La misma fue la primera lancha que adquirió la empresa en 1980, tiene más de 23 metros de eslora (largo) y una capacidad para 98 pasajeros. La misma se compró en Bariloche y fue construida en 1967. El traslado hasta Punta Bandera demandó alrededor de 30 días, allí el astillero Tecnao de El Tigre, tuvo a cargo la dura tarea de prolongar el casco con la finalidad de instalar dos motores auxiliares que eran requeridos por Parques Nacionales.
Luego de 1 hora y media de navegación a través del Canal de los Témpanos, arribamos a una bahía en la cual hicimos el desembarco. El viento y el agua continuarían con fuerza durante toda la jornada. Pero como dijo una de las chicas que se habían inscripto en la excursión: “Ya estamos en el baile, ahora a bailar”. Entre los expedicionarios se encontraban dos padres con sus esposas e hijos, que decidieron pasar un Día del Padre diferente, en medio de la naturaleza, en uno de los sectores menos conocidos de todo el Parque Nacional Los Glaciares. Uno de ellos era Berni Roil, que además de pasar el día en familia aprovechó, como era de esperarse, la oportunidad para sacar fotografías. Lo que se lleva en la sangre, se lleva a pesar del clima.
Luego de una hora de caminata, a través de un renoval de lengas y el vadeo de varios arroyitos, pudo verse el espectáculo más impresionante de la jornada: una avalancha de nieve que duró varios minutos y dejó a todos mudos. El ruido era similar al despegue de un avión, con un estruendo que se oyó a kilómetros. Portal Patagónico pudo realizar una breve filmación de la misma con una cámara fotográfica digital. Un video realmente sin desperdicio alguno.
Alrededor del mediodía llegamos a la costa del Lago Ameghino completamente empapados, el almuerzo fue breve porque el regreso apremiaba. Los excursionistas estaban empapados y había alrededor de 5 niños en los cuales pensar. El guía, Diego Batllosera, explicó el paisaje que veíamos, los nombres de los distintos picos montañosos y la disposición del glaciar, que lamentablemente no pudo verse por las condiciones meteorológicas. Los restos de unos témpanos fueron todos los indicios de su existencia. La vuelta fue a toda marcha.
Haga click sobre la vista previa para ver la imagen. Galería completa
|
|
|
|