El Plan Nacional de Conservación y Recuperación del Huemul en Argentina” creó una red de interconsulta binacional para delinear acciones de prevención y monitoreo. Este fenómeno volcánico natural que está afectando a las poblaciones humanas y los animales domésticos de la región, puede también tener efectos negativos sobre la fauna nativa.
CHUBUT (Prensa APN). Debido a los posibles riesgos que enfrenta el Huemul (Hippocamelus bisulcus) ante la erupción del volcán Chaitén, desde el “Plan Nacional de Conservación y Recuperación del Huemul en Argentina” se trabaja mediante una red de interconsulta incluyendo al país vecino de Chile, para delinear acciones de prevención y monitoreo. Este fenómeno natural que está afectando a las poblaciones humanas y los animales domésticos de la región, puede también tener efectos negativos sobre la fauna nativa, que en el caso del Huemul podrían ser graves por ser una especie amenazada de extinción. En este sentido, algunas poblaciones sobrevivientes de Huemul se superponen con el área afectada por la erupción.
Si bien pueden existir efectos negativos directos sobre los ejemplares y la disponibilidad de alimento y agua; resultan más preocupantes las amenazas o los riesgos indirectos que pueden presentarse sobre los huemules que se desplacen o que cambien su comportamiento como reacción a la presencia de la ceniza.
Sobre estos efectos indirectos se puede actuar con mayor eficacia. Desde este espacio se procede a brindar información sobre cómo se debe actuar en determinados casos. En primer lugar se deben mencionar los antecedentes: durante la erupción del volcán Hudson en agosto de 1991, se detectaron algunos efectos sobre la especie en el sur de Chile. De las consultas realizadas a especialistas de ese país (Dennis Aldrige, Cristian Saucedo y Carlos Galaz) sobre lo ocurrido en la Reserva Nacional Tamango, donde se depositaron entre 3 y 5 cms de ceniza, diversos puntos:
a) Efectos directos sobre los ejemplares y disponibilidad de alimento y agua:
* La acumulación de ceniza en glándulas y ojos produjo inflamación y conjuntivitis, afección que superaron sin intervención.
* Reacciones alérgicas o prurito, en zonas como pabellones auriculares, cuello, etc. Por el rascado se produjo desprendimiento de pelo en manchones, que se recuperó con el nuevo pelaje de verano.
* Cambios de conducta, en el desplazamiento y reunión de ejemplares (“desconcierto”). Intentos de monta de los machos, probablemente por el cambio de conducta de las hembras. Decaimiento.
* Se constató la presencia de cenizas en las fecas. No obstante no se detectaron ejemplares enfermos, lo que podría haberse asociado a intoxicaciones por su consumo.
* Durante el evento se alimentaron mayormente de Myzodendron spp. ( “farolito chino”). En septiembre comieron el brote de Anemona spp., escarbando en la ceniza para obtenerlo.
* La alimentación mejoró al ser la ceniza lavada rápidamente con las lluvias posteriores y debido al rebrote de diversas plantas. Los cursos de agua también se limpiaron rápidamente.
b) Evaluación de las acciones realizadas en la R.N. Tamango para mitigar los efectos:
* El lavado de los arbustos con motobombas para ofrecer alimento sin ceniza no arrojó resultados positivos, ya que el viento hacía que las mismas se depositaran nuevamente sobre la vegetación.
* Se cortó vegetación nativa para ofrecerla limpia (Notro), lo que fue aceptado sólo parcialmente.
* No comieron la alfalfa suministrada.
c) Efectos sobre la población de la Reserva:
* Los censos realizados entre 1987 y 1993 en la R.N. Tamango sugieren que no hubo un cambio significativo en la abundancia de ejemplares después del disturbio. Posteriormente la población fue en aumento.
d) Sector del volcán Hudson: Los especialistas comentan otra experiencia interesante registrada en la zona cercana al volcán Hudson, en donde:
* Se depositaron entre 0,80 y 1,5 mts de ceniza y partículas de mayor diámetro.
* Los pobladores reportaron huemules en zonas donde no se observaban habitualmente.
* Se constató un desplazamiento de ejemplares hacia el norte, atravesando el cordón del Cerro
Castillo, ubicándose en la vertiente menos afectada por las cenizas.
* Actualmente y desde hace algunos años, los huemules han vuelto a colonizar el sector más afectado por la erupción de 1991.
Teniendo en cuenta que el Hudson erupcionó a la salida del invierno, momento crítico para la fauna en términos de energía acumulada y disponibilidad de alimento, los efectos que provoque el volcán Chaitén deberían ser menos graves para la especie, debido al momento de su erupción.
Amenazas y riesgos indirectos para el Huemul:
* Es posible que la presencia de perros sin control o abandonados sea la principal amenaza. Si los huemules cambian su conducta, como ocurrió durante la erupción del Hudson, y comienzan a desplazarse más y con menor precaución frente a peligros, es posible que se acerquen a áreas donde haya perros y puedan ser fácilmente atacados y hasta muertos.
* También podrían estar más expuestos a sus predadores naturales (pumas y zorros), al verse obligados a abandonar zonas seguras, por la disminución de su camuflaje, etc.
* El desplazamiento forzado y la situación de estrés aumenta el peligro de atropellamiento en rutas, sobre todo por las condiciones de baja visibilidad producto de la lluvia de cenizas.
* Podría ocurrir un mayor desgaste dentario durante la alimentación, debido al carácter abrasivo de la ceniza. Aunque no está comprobado, esto reduciría la longevidad de los ejemplares afectados. En caso que los Huemules migren hacia otros sectores, es fundamental que puedan hacerlo con la menor presencia de amenazas y disturbios de origen humano. Asegurada esta condición sería esperable que la especie responda de forma adecuada al cataclismo dado que ha estado expuesta a este tipo de fenómenos naturales a lo largo de su evolución.
Riesgos para el Huemul a raíz de la erupción del Volcán Chaitén
Según el Plan Nacional de Conservación y Recuperación del Huemul en Argentina, se recomiendan diversas acciones para el personal de campo y quienes están las zonas de influencia:
1. Mantener los perros controlados y bien alimentados. En caso de evacuación, evitar dejarlos abandonados. Extremar el cuidado con perros vagabundos o cimarrones. Si se observan huemules desplazándose cerca de algún lugar con perros sueltos, atarlos o preferiblemente encerrarlos.
2. Prestar atención a la presencia de predadores naturales: puma y zorro colorado.
3. Reducir la velocidad de marcha vehicular, y advertir a los conductores para que aumenten sus precauciones.
4. Registrar e informar todo avistaje de rastros o ejemplares. Utilizar planillas de registro según el modelo de la APN, o del Plan Nacional Huemuli.
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