Esquel (PP). Primero fue la sequía prolongada, inusual. Luego las cenizas que el volcán Chaitén desparramó sobre la geografía del Chubut y que sepultó los pocos pastos aptos para los vacunos y los ovinos. El caso es que los productores agropecuarios de la provincia se encuentran en una situación de extrema gravedad. Muchos bovinos fueron faenados, se estima que más de 120.000 ante las dificultades de alimentarlos. Ante esta contingencia y la suma de fenómenos naturales adversos, el gobierno del Chubut distribuye fardos de pasto para mitigar las consecuencias de la sequía y del vulcanismo, en las puertas de un invierno que amenaza ser crudo. Sólo durante la semana pasada fueron repartidos unos 25.000 fardos entre pequeños y medianos productores de diversas localidades de la provincia. Específicamente en el área de Cushamen, una de las zonas más complicadas y con mayor población de productores, en ese lapso se entregaron unos 4.500 fardos de pasto. El ministro de Industria, Agricultura y Ganadería, Pablo Korn, destacó que “esto va a continuar hasta la primavera”, y con referencia a la acumulación de cenizas volcánicas en los campos de producción sostuvo que el fenómeno “afectó gravemente cuatro departamentos de la zona cordillerana que son Futaleufú, Tehuelche, Cushamen y Languiñeo, y en estos departamentos estamos haciendo una gran provisión de pasturas, forrajes y alimentos para todo el sector ganadero, ya sea ovino como bovino; estamos repartiendo en las comunidades donde tenemos más cantidad de productores pequeños y medianos, que de alguna manera sufren hoy la falta de posibilidad de alimentar a sus animales, porque la ceniza cubrió buena parte de los forrajes y los pastos de sus propiedades”. El funcionario resaltó que “el total de productores ganaderos de la provincia es de alrededor de 3.800, y hoy por hoy podemos decir que a un 50% de ellos ya hemos llegado con algún tipo de asistencia, no solamente a través de forrajes, sino con alguna asistencia financiera”.