Portal Patagonico
Número 47

Entrevista con Eleonora González Videla: “Hay un vínculo que me ha nacido con los témpanos y los glaciares muy fuerte, quedé atrapada en esos azules”

Es artista plástica y paisajista, tiene 56 años y es de Adrogué, provincia de Buenos Aires. En 2005 vino a El Calafate y realizó la navegación por el brazo norte como tantos otros visitantes y allí se maravilló con el hielo. Desde entonces ha dedicado su obra a los glaciares y a los témpanos. Esa colección se encuentra en exposición en Río Gallegos, en Fundacruz, durante todo el mes de mayo y lleva el nombre de “Azules robados al sur”.

El Calafate (PP). Como los grandes hallazgos, encontrarnos fue una casualidad. Ingresé en la chocolatería Laguna Negra a saludar a un amigo y Eleonora se encontraba tomando un café. Palabras van y vienen y me encuentro viendo fotos de la exposición “Azules robados al sur”, que en este momento y durante todo mayo, ha estado en los salones de Fundacruz en Río Gallegos. Los cuadros parecen fotos, con detalles en azules delicados, y lo que más asombra es la perfección con la cual logró el volumen del hielo y su variedad de azules y blanco, sobre todo teniendo en cuanta que lo hace con tiza-pastel. Y así, sin darnos cuenta, comienza esta entrevista:

¿Cómo empezó a pintar y por qué eligió los pasteles?
Es una técnica poco usual porque los pasteles en realidad es una técnica muy sucia. Además es como que está descalificada frente al oleo o la témpera acrílica. En realidad siento que la tiza pastel es la que me atrapó a mí. A su vez tuve la necesidad de darle a la tiza pastel la oportunidad de lograr efectos de luz, de trasparencias, que en realidad parece imposible de lograr porque es un material muy opaco. La Lic. Ana Battistozzi, la directora de la revista Ñ, me dijo un día que yo le exigía a la tiza pastel casi lo que no puede dar. Y empecé a pintar… Yo creo que nací pintando. Pero me dediqué a la pintura hace dos años. Por un tema personal necesité conectarme con la pintura. Se suele decir que un Don es algo que viene de arriba, pero yo soy una convencida que el Don es lo más de adentro de uno. Cuando yo tuve la oportunidad de recorrer los glaciares en diciembre de 2005, ese viaje fue una bisagra en mi vida. Quise pintar lo que no pude expresar en palabras, que es lo que se siente frente a la imponencia de esos hielos y frente a miles de años que tenemos delante de nosotros.

Lo que maravilla a todos siempre es la variación de azules que tiene el hielo, los diversos tonos y luces. ¿Cómo se capta eso con una técnica como la del pastel?
Lo difícil de captar la infinita variedad de tonos azules con los pasteles es porque la paleta es muy reducida. Yo preparo el color sobre la lámina, yo no puedo combinar los colores a un costado y después llevarlo al papel. Lo más desafiante es darle volumen al blanco. Esto se logra con los distintos tonos de azules, es un complemento. Lograr los distintos tonos es justamente el desafío más grande que yo tengo con mis cuadros, porque la tiza pastel se transforma en polvo. Yo trabajo con los dedos, con los nudillos. Lograr con ese polvillo con el fondo de la hoja, lograr el color, con los distintos tonos de azul es lo más complicado. Yo logro el tono directamente sobre la hoja. 

¿Cómo llegó a exponer en Río Gallegos?
Durante un tiempo hubo tres cuadros míos expuestos en la chocolatería Laguna Negra, aquí en El Calafate y cuando la gente de Fundacruz los vio, adelantaron la fecha para que yo exponga, porque había salas tomadas hasta fines de 2009. Fue cuando me otorgaron todo el mes de mayo, para exponer mis cuadros y la verdad es que estoy muy contenta porque es muy importante ese lugar. Me han llamado por teléfono para felicitarme, sobre todo por el efecto que causa en la gente que mira los cuadros, teniendo en cuenta que yo no soy de acá del sur, y tenía mucho temor que la gente del lugar se sienta invadido. Hasta ahora lo mejor que me podía pasar es que quienes transitan la muestra sienten que han caminado por mis cuadros, porque eso es lo que me han trasmitido.

¿Cuándo va a exponer acá en El Calafate?
Por suerte tengo fecha a partir de la noche del 30 de enero de 2009, hasta el viernes 13 de febrero, en el Salón de Convenciones del Hotel Posadas Los Álamos. Me gustaría igualmente conseguir otro lugar más para exponer, porque ya que la obra va a estar acá, sería bueno que se conozca.

¿Hay un proyecto personal también de mudanza a El Calafate? 
Yo digo siempre que hay dos cosas que no podemos perder: la capacidad de asombro y tener proyectos. Me gustaría venirme acá, calculo en un año y medio. Si bien El Calafate es bastante particular en cuanto a su aspecto de estepa patagónica, es un paisaje que también me seduce y me atrae totalmente. El silencio de acá se escucha.

¿Va a continuar pintando glaciares?
Por ahora sí. En un momento me dijeron por qué no pintaba otra cosa. Yo he pintado otras cosas, ahora inclusive. Pero hay un vínculo que me ha nacido con los témpanos y los glaciares muy fuerte, yo quedé atrapada en esos azules. Por el momento y por mucho tiempo no creo que deje de pintarlos, porque cada forma que yo veo es un futuro cuadro. Así que los voy a seguir pintando porque cada vez que yo los pinto, y estoy volcada ahí sobre la hoja, pierdo absolutamente la noción del tiempo. Lo que yo he sentido por ejemplo frente al glaciar Upsala, con el cual me emocioné hasta las lágrimas, es muy difícil de explicar, sólo el que recorrió esos lugares sabe lo que realmente se siente. Voy a seguir pintando témpanos porque tal vez es la parte que me conecta con la vida.

¿Cuál es la mayor satisfacción con respecto a la gente que ha visto sus cuadros?
Fue escuchar que la gente que mira mis cuadros se emociona. Ha habido una persona que me dijo que no le gustaba ver mis cuadros porque le daban sensación de frío. En realidad fue una de las mejores cosas que me pudo decir. Para mí los cuadros justamente más que imágenes deben trasmitir sensaciones. Por otro lado el arquitecto González Pedemonte que ha hecho un libro de Santa Cruz a lápiz, que él me dijera a mí cómo logro los detalles y que no se explica cómo lo hago con la tiza pastel, cuando él logra detalles únicos a lápiz, para mí fue realmente un logro, la sensación de que era tarea cumplida.

Los cuadros por momentos parecen fotos, ¿ese efecto está buscado?
Sí, está buscado. A veces comparar un cuadro con una imagen fotográfica puede ser considerado como algo descalificativo para el cuadro. A mí me da placer en realidad, esa sensación de que puedo detener el tiempo. Hoy estamos viendo y hablando de esos témpanos que fueron retratados en mis cuadros y ya no existen más. Esa sensación me supera, por la belleza de esos azules y de esas formas que se desvanecen. Esas formas concretas y a la vez abstractas que son las formas de estos hielos, es algo atrapante porque ya no existen. Un árbol puede durar muchos años, un témpano no, de un año a otro ya no está. Yo siento la necesidad de detener por un instante ese tiempo con semejante belleza. Es similar a una foto, porque es el único testimonio de que eso existió en determinado lugar en un determinado tiempo.

Publicado Lun 02 de Junio 2008 - 21:25 | índice de notas

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