El psicólogo Pablo Zavaley junto al psicopedagogo Cristián Cretón, estuvieron en los estudios de LU23 para profundizar los temas relacionados con los trastornos alimentarios.
El Calafate (PP). Si bien el tema ya fue abordado en ediciones anteriores de Portal Patagónico, no por ello deja de ser interesante todas las vivencias que recogen a diario los profesionales que tratan estas patologías.
Partiendo de la base que “todas las problemáticas de salud mental, se manifiestan en el ámbito público y con la aceptación social, las causas que originan estos problemas son multifactoriales. No se puede culpabilizar solo a la familia, pero se destaca su responsabilidad porque es la unidad básica” señala Zavaley, quien indicó también que “la estructura de la personalidad se desarrolla de la incorporación de las figuras paternales y maternales, a partir de allí uno se estructura. Lo que se busca es realizar un cambio social con respecto a la salud mental y el trabajo que buscamos va en esa dirección, porque vemos que queda corto en el uno a uno. En El Calafate la sociedad es muy particular porque también hay adicciones, brotes psicóticos, esquizofrenia, que se deben trabajar en grupos de contención y por ello trabajamos con otras instituciones, porque los recursos están y solo hay que articularlos”.
Uno de los puntos más desconcertantes es el reconocimiento de la enfermedad, por ello se hace hincapié en difundir todas las señales para tener más opciones a la hora de identificarlas. “Muchas veces la familia puede ver distintas conductas pero a veces cuesta asociarlas a una posible enfermedad, por ejemplo que se levante mucho de noche, que coma en horarios poco habituales y se nota porque falta comida en la heladera, o que vaya al baño siempre después de comer. Hay un proceso muy grave que se debe revertir y que lleva muchos años, no es fácil aceptarlo pero es necesario porque en casos graves puede acarrear la muerte” señala Cretón.
Acompañar y no controlar
La etapa de la adolescencia es una de las más vulnerables y “se caracteriza por entrar en un estado de crisis, en el que también entra el sistema familiar. El no saber que le pasa, hace que contraste contra la figura de autoridad y los modelos identificatorios, cae el ideal de los padres y va en busca del choque, entonces los padres no deben entrar en una situación simétrica sino que se mantengan estructurados y seguro de lo que vienen haciendo” señaló Zavaley. Es por ello que la contención es de vital importancia, “uno a veces piensa que el chico es grande y que a cierta edad ya puede hacer muchas cosas, de hecho es correcto y hay que darle la posibilidad de que sea independiente, pero el tema es acompañar y no tanto controlar. Ningún extremo es bueno y los chicos necesitan límites, por eso no hay que dejarlos tan solo y siempre hay que dar señales de que uno está, ni que haga lo que quiera pero tampoco sin darle el margen para que viva su propia experiencia” sostiene Cretón, quien además explicó que “cuando la mamá o el papá está encima del adolescente, se enoja o lo rechaza, pero en el fondo lo necesita. Es lógico que cuando se le pone un horario, rezongue para llegar una hora más tarde, pero lo que hay que buscar es que el padre no se corra del rol que tiene que ocupar. Amigos van a encontrar siempre, pero padres no”.
En el equipo de trastornos alimentarios trabajan la Dra. Silvia Solís, la nutricionista Guadalupe Vicini y los servicios sociales de diversas instituciones locales, como el Juzgado, Acción Social y el Hospital Formenti. Aquellos interesados en ahondar en el tema pueden acercarse al Centro de Integración Comunitaria (CIC), de 17 a 20hs en el Cerro Calafate, o bien acercarse a la Casa del Hospital o al Polimodal 9 donde está Cristián Cretón.
Compartir momentos para recordar
“Siempre se dice que los chicos están muy solos y como en El Calafate se trabaja mucho, hay que buscar compartir la mesa familiar por lo menos algún día por semana. Ese entorno familiar que se ha ido perdiendo con el tiempo, en nuestras generaciones siempre hay hechos que se recuerdan, desde las pastas el asado de los domingos, la primera vez que se va a una cancha de fútbol con el tío o los padres. El problema viene cuando los chicos no tienen cosas para recordar porque no compartieron”. Cristián Cretón, psipedagógo de Polimodal 9.
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