Portal Patagonico
Edición 23 de Abril de 2008.

Olga Giménez: Una mujer rodeada por la música y los recuerdos

Fue cantante y esposa del reconocido folklorista Prudencio Giménez (famoso por su arpa), con él recorrió el mundo y luego sumaría a sus hijos al grupo, llegando a ser reconocidos como “la familia que canta”. Finalmente vino a Santa Cruz hace 34 años, luego de la muerte de Prudencio, donde se dedicó plenamente a la docencia.

El Calafate (PP). Olga Giménez abre la puerta de su casa sobre la calle Gobernador Moyano y nos invita a pasar. Nos sentamos en el comedor a tomar unos mates mientras nos relata su pasado como cantante en Buenos Aires, acompañando a su marido Prudencio Giménez, reconocido arpista y guitarrista del mundo del folklore de la década del 40 y del 50. “Recorrí el mundo con la música” nos comenta, y luego nos presta un recorte de un diario que guarda junto con diversas fotos de un pasado que guarda muy cerca. La nota dice: “Prudencio Giménez y su familia recorrieron el planeta con su arte. El músico y compositor, junto a Olga y sus hijos (Picuchi y Carlitos), hicieron más de 750 grabaciones entre discos y casetes. Representaron en forma simultánea a la Argentina, el Paraguay y a Moreno. Actuaron ante el papa Paulo VI, la Reina Isabel y gran cantidad de mandatarios del mundo. El 23 de octubre se cumplen 20 años de la desaparición física de Giménez. Olga conserva aún su maravillosa voz que recrease tantos temas en guaraní, castellano, francés y también en latín, argentina de origen ella fue declarada ciudadana ilustre en la tierra de Ñaundutí, por la difusión de la música paraguaya por más de 40 años”.
Las fotos comienzan a desfilar: estudios de las grandes radios de Buenos Aires, portadas de discos, afiches promocionales y la novedad de ver a dos pequeños niños (uno de ellos el actual Dr. Giménez de El Calafate, a cargo de TM Salud) vestido de smoking junto a sus padres. Cuando le preguntamos cómo surgió la idea de incorporar a sus hijos al espectáculo, nos comentó: “Yo fui la de la idea de sumar a los chicos, porque mi marido era muy prolijo con todo, muy respetuoso, muy profesional y los músicos que lo acompañaban por ahí venían tarde, o pasados de copas, o no venían. Entonces yo dije que lo podíamos suplir con los chicos, les empecé a enseñar los tonos y a partir de ahí nos acompañaron. Yo por un lado lo sufría como madre porque venían todos los grandes a casa cuando no tenían actuación, como Atahualpa Yupanqui, Cardoso Campo, Los Fronterizos, y otros. Yo veía que los niños de los otros padres jugaban a la pelota o se divertían y los míos tenían que estar ahí firmes con la guitarra, ensayando y ensayando. Picuchi empezó primero con 4 años y después Carlos porque tiene un año menos. Empezamos en radio Splendid, empezó a tocar el bombo con nosotros. Bailábamos un Gato, una Cacharera, un Escondido y siempre cerrábamos el espectáculo con un Malambo, pero bien bailado, porque la verdad es que bailaban muy bien. El grupo familiar duró hasta que murió mi esposo. Era tan maravilloso lo que hacíamos, no es que lo diga yo, yo lo siento así. Músicos que nos han escuchado se han quedado encantados”. Nos presta un CD de su marido para que lo escuchemos. Se trata de una remasterización de un viejo disco de vinilo. En la portada se lo ve a Prudencio con una enorme arpa.
Entonces, inevitablemente le preguntamos cómo se conocieron. “Él me llevaba 23 años a mí” explica y luego sigue: “Una vez en la escuela llevaron un conjunto a tocar y el guitarrista era muy bueno y nosotras con mi hermana empezamos a cantar. Ese guitarrista era Prudencio. Él le pidió permiso a mis padres para que fuera yo con él a actuar a radio Belgrano, yo tendría 19 años. A mi mamá no le gustaba pero a mi papá sí. Y bueno, así empezó todo. Después ya empezamos a grabar y a componer los dos, después ya nos casamos. Yo estudie canto 9 años en el teatro Colón, también música en el Conservatorio Nacional y Magisterio, ahora soy maestra de música jubilada. Yo les enseñaba a tocar la guitarra (…) Por intermedio de la Dirección de Cultura de la Nación, nos mandaron a recorrer el mundo. Éramos 62 artistas de los grupos más renombrados, no éramos nosotros solos. Yo recuerdo mucho los países que visitamos pero nuestras estadías siempre eran muy cortas, porque seguíamos de gira. En ese momento los niños no habían nacido, todavía estábamos solos. Mi marido no quería que yo tuviera hijos porque decía que yo iba a tener que dejar de cantar y otras cosas”.

La llegada a Santa Cruz
“Vine a Santa Cruz hace 34 años aproximadamente, estuvimos primero en 28 de Noviembre. Estuvimos 4 años ahí con mi nuera, mi hijo y mi nieta. Mi nuera es la bioquímica de acá del hospital y mi hijo que es médico cirujano. Yo vine para acá después de que falleció mi marido, me trajo mi hijo. Te imaginas que cuando tenés algo tan compacto cuando te sacan una mitad, la otra se cae. Cuando estaba en la escuela lo pasaba bien, pero después llegaba a mi casa y sentía que no tenía techo. Cuando murió mi marido nos faltaban dos canciones para terminar un Long Play que estábamos haciendo, entonces para poder terminarlo un médico me dopó y así lo terminé”, recuerda. Durante esos años fue docente del área de música tanto en 28 de Noviembre como en El Calafate y asegura que fue fueron muchos los niños a los cuales les enseñó guitarra, canto o simplemente a amar la música.
Por último nos cuenta: “Ahora estoy viendo de grabar el Himno que hice para Santa Cruz y la Samba le que hice a El Calafate. Porque yo escribo también y hago canciones. El himno lo escribí el año pasado, ya lo declaré en SADAIC, está regalado para Santa Cruz y ya me pidieron que lo grabara para que se pase en las escuelas. Así que espero que lo hagan porque es el recuerdo que les voy a dejar en agradecimiento al cariño y al respeto que me han brindado todos”. Aquí lo transcribimos para ustedes con la aclaración de Olga: “Cuando se dice “compañeros” no es por política, no tiene nada que ver, está hecho para las escuelas, habla de los compañeros de estudio. Está pensado para que se cante en las escuelas”.

Anécdota con Atahualpa Yupanqui
Nosotros actuábamos en la confitería El Olmo, en Avenida Corrientes, que era de un español. Atahualpa viene un viernes a casa y le trae a Prudencio una samba que había escrito para que la cantara yo al día siguiente, “Tierra querida” se llama. Era muy linda, con una letra hermosa. Bueno, esa noche supuestamente me la había aprendido. La habíamos practicado y todo. Al día siguiente cuando estamos actuando canto la primera parte lo más bien pero la segunda me la olvido y Atahualpa estaba ahí, en primera fila. Le inventé de todo, de la luna, el sol y el cielo y no sé qué cosas. Cuando terminamos sube Atahualpa al escenario y le cuenta a la gente que esa no era la letra que él había hecho pero le parecía mejor la que había hecho yo. Tenía una vergüenza terrible. Era un gran amigo de mi marido.

Anécdota sobre la Marcha Peronista
Mi marido era el primer guitarrista de Hugo del Carril. Después Hugo nos invita a que lo acompañemos a grabar la “Marcha Peronista”. Mi marido tocó instrumentos y yo canté los coros y lo acompañé en primera voz pero para reforzarlo. Nosotros nunca estuvimos en política, para nosotros era como grabar música, era lo mismo. Después vinieron los militares y tuvimos que estar 6 años en Paraguay sin venir, sin comunicarme con nadie ni con nada. Y cómo se siente cuando uno está tan lejos de tu país y tu gente.

Himno a Santa Cruz
Adelante compañeros / Sigamos por la senda del saber / Estudiando con ahínco cumplimos con la Patria un gran deber / Adelante compañeros, luchemos con bravura y con amor / Y así poder mostrar en cualquier parte nuestra provincia de Santa Cruz / Somos santacruceños, toda esperanza y todo corazón / Con campos blancos de lana y nieve y fortalezas negras de carbón / Siete departamentos hoy te componen, mi bella Santa Cruz / Somos tus hijos y así te defendemos, en paz y unidos bajo la cruz del sur.

Publicado Lun 28 de Abril 2008 - 12:05 | índice de notas

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