Ushuaia (PP). La Justicia Federal con asiento en la capital fueguina, llevó adelante la inmediata investigación, ni bien se conoció que un buque pesquero había recogido en sus redes partes de un avión en el mar patagónico austral. El "San Arawa II",- que tiene su asiento habitual en el puerto de Ushuaia-, estaba navegando en los primeros días de este mes a unos 150 kilómetros al este la costa santacruceña a la altura de Río Gallegos, trabajando en la pesca de arrastre para la captura de merluza de cola. La posición exacta era 51º 35' de latitud sur y 66º 55' de longitud oeste, en el Mar Argentino entre Río Gallegos y las Islas Malvinas. Las redes llegaban a unos cien metros de profundidad. Los 48 tripulantes de la nave no pudieron creer lo que veían al recoger las redes. Varios pedazos de un avión aparecieron en ellas. Uno a uno los fueron ordenando en cubierta: una pieza del tablero de control, partes del tren de aterrizaje y del marco de una carlinga, y varios pedazos de chapa de aluminio afectados por el óxido. Todo parecía indicar que se trataba de un avión de combate. La idea de una aeronave afectada a la Guerra de Malvinas de 1982 fue la primera hipótesis que surgió de la tripulación del "San Arawa II". De inmediato se dio aviso a la Prefectura y simultáneamente la Justicia Federal con asiento en Ushuaia inició sus actuaciones. Cuando el pesquero de bandera argentina, de unos 65 metros de eslora y 14 de manga amarró en Ushuaia, los restos de la aeronave fueron llevados a la sede judicial y comenzaron los peritajes. Con el transcurso de las jornadas avanzó la investigación y fue así que la Prefectura Naval informó que el avión al que pertenecían esos restos no formaba parte de las aeronaves que operaron durante la Guerra de Malvinas, como se creyó inicialmente. Se trataba de un "North American SNJ-5C Texan" diseñado y construido en 1937, que prestaba servicios en la armada argentina desde 1959 y cayó al mar mientras realizaba tareas de rutina el 12 de diciembre de 1961. El avión, cuyos restos permanecieron más de 46 años en el fondo del mar, formaba parte de la tercera escuadrilla de ataque de la base aeronaval Comandante Espora de Bahía Blanca, y estaba afectada a las operaciones del portaviones “Independencia”. Así lo precisaron los peritos después de analizar el tablero y otras partes encontradas por el buque pesquero. El accidente se habría producido cuando el avión intentaba aterrizar, aunque no dejó víctimas ya que el piloto pudo salir a tiempo.