Portal Patagonico
Número 38

Programa de Prevención de los trastornos alimentarios

En el Hospital José Formenti se agruparon diferentes profesionales para diagramar un Programa, que les permita asistir y prevenir en la localidad, todo lo relacionado con esta patología y con la falta de una estructura alimentaria. El psicólogo Pablo Zavaley, es uno de los responsables y explicó de qué trata el proyecto.

El Calafate (PP).  La iniciativa de profesionales que trabajan habitualmente en el nosocomio local, desarrolló un Programa que abarca a profesionales de la salud de diferentes áreas, que trabajando en conjunto permiten atender en la villa turística a muchos pacientes que antes eran trasladados a Río Gallegos o Buenos Aires.
El psicólogo Pablo Zavaley está inmerso en dicho programa y aseguró que “estamos con mucha demanda en el orden de la salud mental, nosotros comenzamos a trabajar hace seis meses con un Programa de Prevención a los trastornos alimentarios dedicado a la anorexia y bulimia. Comenzamos con cinco o seis pacientes que detectamos a través de interconsultas, anteriormente eran derivados a Río Gallegos u otras instituciones, pero nos dimos cuenta que trabajando en equipo, se podía asistir y prevenir en nuestro nosocomio público. Así desarrollamos el Programa y nos está funcionando bastante bien, pero estamos con bastantes dificultades por cuestiones de espacios. Es una combinación de desorden alimentario pero también es un trastorno mental profundo, que se agrava con el paso del tiempo. Estamos con muchas ganas de que se lleve adelante este proyecto, es una necesidad poder implementar en El Calafate un Centro de Día, que es muy similar a la forma de trabajo de la patología alimentaria, donde grupos terapéuticos asocian distintas terapias ocupacionales y consigue la reinserción social, algo fundamental en el desarrollo y la comunicación social.”.

Casos en ascenso
La cantidad de casos referentes “a la anorexia son muchos en nuestra localidad, estamos trabajando con 15 pacientes que están en diagnóstico, lo hacemos martes y jueves en el Centro de Integración Comunitaria (CIC) de 17 a 19hs. Allí hacemos una terapia grupal y ponemos en palabras aquellas situaciones que no podemos resolver y que se manifiestan en el comportamiento alimentario”. En una de las situaciones más críticas, “tuvimos un caso de urgencia por bajo peso y como en el Hospital se trabaja con otras instituciones como el Juzgado de 1º Instancia y Acción Social municipal, entonces mediante el equipo que formamos con la nutricionista Guadalupe Vicini, la psicológa Natalia Gotti y la Dra. Solís, se tomó la decisión que vaya al Hospital a hacer una ingesta de almuerzo y cena. Con esa intervención pudo quedarse en la población y no se tuvo que derivar, pero la conclusión a la que llegamos es que debemos hacer otra ingesta más, por lo menos el almuerzo dos veces a la semana pero no tenemos el espacio físico y estamos luchando por eso, para poder coordinar desde la red de prevención que trabaja en la comunidad, junto a Acción Social y el Juzgado, para que se empiece a trabajar con este Programa pero a la vez con todos los grupos que están funcionando en el Hospital”.

¿Cómo surge?
Pablo Zavaley trabajó en Río Gallegos en “un centro de trastornos mentales, donde hice trabajos en grupos. Cuando llegué a El Calafate había muchas personas que tenían ese diagnóstico pero no la podíamos contener mediante la terapia individual solamente, así nos empezamos a agrupar y armamos algo en equipo junto a otros profesionales. Hace un tiempo atrás, desgraciadamente hubo un caso de una chica que falleció y sufría con este cuadro. Nadie estaba preparado para esta patología, ni siquiera nosotros como Hospital público, ni la sociedad, porque esto se empieza a evidenciar en las escuelas, los barrios, los clubes o en cualquier institución social”.

Capacitación y toma de conciencia
El rol de la familia y las instituciones, resultan sin dudas que fundamentales a la hora de detectar síntomas propios de esta patología, en el caso de la anorexia hay desmayos, no pueden comer socialmente, van al baño, cambian su humor, se pelean con todo el mundo. “Estos signos se pueden evidenciar si hay una información oportuna, entonces se les puede hacer una interconsulta con psicología o va a la guardia y de ahí se lo deriva. En la actualidad estamos trabajando con la Escuela 9, donde el psicopedagogo Cristian Cretón me ha derivado muchas pacientes y nosotros en base a eso empezamos a llevarlo a cabo. Por ejemplo, ahora el miércoles 26 y viernes 28 vamos a hacer un entrenamiento para los docentes y directivos de la Escuela 9, para comenzar con la detección oportuna” afirma Zavaley, quien además resaltó el valor de la familia: es fundamental trabajar con ellos, lamentablemente sucede que hay mucho trabajo y a los chicos les faltan los roles y funciones de los padres que ordenen una estructura. Los adolescentes están todo el tiempo en busca de los límites, en situación de riesgo y buscando su identidad, por lo que van probando diferentes comportamientos. Es fundamental la estructura familiar y que haya un espacio para el diálogo y la comunicación”.

Publicado Mar 18 de Marzo 2008 - 21:49 | índice de notas