Portal Patagonico
Número 35

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner se dirigió a los presentes como “una vecina más”

Más de mil personas se reunieron en la plazoleta Perito Moreno para escuchar las palabras de la presidenta de la Nación, la que otorgó un discurso espontaneo y emotivo. Los aplausos aún se escuchaban cuando la gente se acercó hasta la tarima, rompiendo todo protocolo y medida de seguridad, para abrazar a la Dra. Cristina Fernández, algo impensado en cualquier otro lugar del país.

El Calafate (PP). El pasado viernes 15, en la plazoleta Perito Moreno, ubicada en el centro de la ciudad se celebró el tradicional acto protocolar por el Aniversario del Bautismo del Lago Argentino, el día más importante para la localidad. Sin embargo este año la convocatoria fue multitudinaria, con gran participación de la población. La presencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner convocó la presencia de más de mil personas. Sin embargo la seguridad fue mínima y la presidente entró a la plazoleta caminando en medio de la gente, saludando y sacándose fotos con los que se acercaban a ella. Como ella misma lo mencionó: estaba en su pueblo, al que ella llamó “su lugar en el mundo”.

El Discurso
Muy buenos días a todos y a todas, cuando recién Daniel y Javier me entregaban los decretos de huésped de honor de la localidad de El Calafate, yo pensaba lo que son las formalidades del protocolo, porque en realidad yo acá no soy huésped, soy una más de ustedes, como vecina. Pero no sólo porque tengo mi casa acá. Uno puede tener una casa y no ser el lugar de uno, es algo más. Este, ustedes lo saben, es mi lugar en el mundo. Quiero confesarles algo: ese amor no fue a primera vista. Por primera vez vine a El Calafate en 1982, con Kirchner y un grupo de compañeros, no veníamos por motivos turísticos, veníamos por asuntos estrictamente políticos. La Dictadura, luego de la tragedia de las Malvinas había decretado la apertura política y veníamos a trabajar políticamente por el peronismo. Comenzaban las campañas y las elecciones, allí vinimos unos 4 o 5 con Kirchner, me acuerdo como si fuera hoy, ahí conocí El Calafate. Él me dijo “antes de entrar al pueblo pasemos por Estancia Josefina”. Don Jorge Cepernic, el último gobernador constitucional antes de la Dictadura, quién había pasado muchos años preso, había sido liberado de su detención domiciliaria y ahí lo fui a conocer, en la cocina de su vieja estancia. Allí comentamos anécdotas, nos reímos, lagrimeamos también un poco. Y después ingresé aquí, a El Calafate por primera vez y lo que son las cosas de la vida, cuando hoy veía que el viejo vecino Don Amado fue el elegido para representarlos como vecino para el izamiento de la bandera, quiero contarles que en esa mi primera vez, me alojé en el viejo Hotel Amado. Yo creo y usted lo saben mucho en las señales, y siempre uno las viene recibiendo, señales de la buena dirección y del buen camino. Y el pueblo era muy chiquito, apenas unas 4 o 5 cuadras, no más, creo que terminaba donde está hoy el Banco Provincia.
Luego vine en campaña política, pero siempre casi como de paso. Pero en el año 91, cuando el ex presidente Kirchner es electo gobernador de la provincia de Santa Cruz no había tiempo para irse de vacaciones, la provincia ardía, nos la habían dejado ardiendo. Los chicos en el año 90 habían pasado de grado por decreto, luego de 100 días de huelga. Fuimos la primera provincia en dónde los pibes tuvieron que aprobar y pasar de grado por resolución del Consejo Provincial de Educación. Todavía lo recuerdo como hoy, sueldos atrasados, en fin. No había lugar ni espacio para irse de vacaciones. Entonces vine a El Calafate con Florencia, mi pequeña hija que por aquel entonces tenía 1 año y meses, recién se largaba a caminar. Y ahí sí, se produjo el flechazo, que fue instantáneo y para toda la vida. En ese mes de enero que pasé aquí en Calafate, caminando, conociendo, bordeando la Laguna Nimes, yéndome al glaciar, la Jerónima, el Lago Roca, me enamoré definitivamente de El Calafate. Descubrí que este era mi lugar en el mundo.
El Calafate en ese momento tenía turísticamente unas 700 camas, entraban en total al Parque unos 39.000 turistas al año. Hoy Calafate ha superado las 7.000 camas, han entrado más de 400 mil turistas, con lo cual el crecimiento en materia turística fue exponencial. Pero no sólo fue en eso. El pueblo terminaba allí en la casa del gobernador, en lo que hoy es el Banco Provincia. El camino para conocer nuestro maravilloso Glaciar Perito Moreno era una larga ruta polvorienta, peligrosa, difícil, y ahí está, estamos a pocos kilómetros no solamente de terminar la ruta que se hizo provincial en la gestión de por aquel entonces gobernador Kirchner, sino también la ruta que llega al Glaciar. Y así podríamos seguir con otras obras, la ruta a El Chaltén, el gasoducto que permite darle provisión de gas durante todo el año, algo vital en todas partes, pero aquí en el sur, en la Patagonia, más vital que en ninguna parte. También cloacas, pavimento, todas esas obras que potencian el Glaciar, y que es uno de los puntos nogales del turismo en Argentina. Pero yo quiero decirles que junto a todo eso está por sobre todas las cosas, la inmensa voluntad de cambiar las cosas, que no es voluntarismo. El voluntarismo solamente pueden ser ganas, pero cuando las ganas no son acompañadas por el esfuerzo, el trabajo, el sacrificio y la inteligencia para lograr esos objetivos, entonces sí, se transforman en voluntarismo. Cuando uno pone entonces la cabeza para pensar, las manos para trabajar y el corazón para sentir con pasión lo que hace es que podemos transformar y ver esta realidad diferente que es hoy nuestra villa turística de El Calafate.
Yo creo, vecinos, vecinas, amigos y amigas, que este es el camino, el camino que siempre creímos, el de articular los esfuerzos, el de trabajar por sobre las diferencias políticas que son lógicas y que existen en toda sociedad democrática, pero que cuando son resueltas por el pueblo en las urnas, el respeto a esa voluntad debe ser irrestricto. Por eso yo en este 131 Aniversario del Bautismo del lago Argentino, yo quiero recordar a ese gran patriota, ese gran argentino que fue el Perito Francisco Moreno. Estudiando su obra, leyendo sobre su vida, sobre el sacrificio, sobre las cosas que logró en un momento en donde no había nada, cuando digo nada es realmente nada en la correcta acepción de la palabra, nos pone entonces de manifiesto como entonces esa voluntad sumada a la inteligencia, la pasión y el trabajo puede lograr cosas. Por eso yo los convoco a todos, argentinos y argentinas, a todos los hombres y mujeres que queremos a este bendito país a unir esfuerzos a poner mucha inteligencia porque estamos en un punto de inflexión en nuestra historia. En poco tiempo más vamos a cumplir el bicentenario. Y ese bicentenario nos tiene que encontrar a todos los argentinos unidos en un objetivo común, lograr que nuestro país, la República Argentina y su pueblo, porque no creo en la Nación sin el pueblo, pero tampoco puede haber futuro y esperanza para el pueblo si no construimos la Nación, convocarlos a todos al esfuerzo colectivo. En ese sueño de ese hombre, que hace 131 años solo, olvidado, aquí con apenas un par de caballos recorría la Patria construyendo ciudadanía, construyendo soberanía. La misma soberanía que siempre defendimos con el criterio amplio de la unidad Latinoamericana. Por eso, Feliz Aniversario Lago Argentino, feliz aniversario “soberanía nacional construida sobre ese maravilloso Lago Argentino”. Fuerzas para todos los argentinos y las argentinas, lo vamos a hacer, otros pudieron con mucho menos, nosotros aquí estamos con esfuerzo y voluntad y la pasión de siempre. Gracias a todos por acompañarnos como siempre. Muchas gracias.

Publicado Mar 11 de Marzo 2008 - 18:52 | índice de notas

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