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Número 34
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A 16 años de la erupción del Hudson, otro volcán se activó en la Patagonia

A las seis de la tarde del primer día del año, el volcán Llaima, en Chile, junto al límite con Neuquén, entró en actividad. Lenguas de fuego, gigantescas columnas de humo y toneladas de cenizas salen de su cráter. Hace 16 años, el Hudson repartió en la Patagonia 2.500 millones de toneladas de cenizas, y hace 11.000 años, otro volcán, el Reclús, abrió un cráter de 7 kilómetros de diámetro en la cuenca del Lago Argentino.

Por: Ricardo Caletti

ricardo@portal-patagonico.com.ar

Zapala (PP). El primer día de este 2008, a las seis de la tarde, el volcán Llaima entró en erupción. Se declaró ese mismo día una alerta amarilla en las poblaciones chilenas más cercanas: Maripeuco y Curacatutín. Al día siguiente las cenizas cruzaban el límite cordillerano y se depositaban en las neuquinas localidades de Zapala y Mariano Moreno, y el aeropuerto de la ciudad de Nuequén se cerraba a las operaciones.
El día 3 de enero Portal Patagónico llegó hasta unos 90 kilómetros del volcán. El Llaima siempre resulta imponente. Su cono blanco de nieve y hielo se eleva a 3.215 metros, y habitualmente sus dos cráteres son claramente visibles desde localidades como Aluminé o Villa Pehuenia. Pero lo dantesco de esta erupción, conmueve. En el cielo azul de la cordillera de la Patagonia Norte, una enorme columna de humo marrón rojiza asciende retorciéndose como un músculo de gigante. En lo alto, se vuelca. Y el viento la lleva hacia el noreste. La fuerza de la naturaleza nos revela nuestra verdadera dimensión humana. Resulta transformador este espectáculo, tal como fueron y son transformadores los volcanes en la geografía y en la vida de nuestra Patagonia. Pareciera que la palabra no alcanza a rozar siquiera la magnitud del misterio que encierra esta manifestación natural. Excede. Su lenguaje es superior.
La máquina fotográfica intenta contar la imagen.

El recuerdo del Hudson
En nuestra Patagonia Austral, al escuchar sobre una erupción, inmediatamente se la remite a la del volcán Hudson, hace casi 16 años. Es que está fresca aún en quienes la vivieron. El 8 de agosto de 1991 este bellísimo cono volcánico chileno entró en actividad. Y lo hizo casi de manera explosiva. Cuando sus ríos de lava se detuvieron, sus columnas de humo cesaron  y sus lahares,- esos flujos de barro producidos por la mezcla de cenizas y agua que descienden a velocidades inusitadas-, se quedaron tiesos, se pudo tener idea cabal de la proporción del episodio. En una superficie de 100.000 kilómetros cuadrados, el Hudson había depositado 2.500 millones de toneladas de cenizas lanzadas desde su vientre. Los pobladores de Los Antiguos lo recuerdan aún con terror.
Pero ésta no fue la única erupción del Husdon. Hace unos 7.000 años, sus cenizas llegaron hasta la Isla Grande de Tierra del Fuego.

Argentina, el país de los volcanes
Los habitantes de la zona cordillerana de nuestro país conviven con los volcanes. Conocen o imaginan sus tiempos interiores, tan diferentes a los humanos. Pero como la mayor parte de los argentinos vive en las pampas, pareciera absurdo afirmar que Argentina es el país de los volcanes. Pero es así. En nuestro territorio y en el límite con Chile están los seis volcanes más altos del planeta, todos por encima de los 6.600 metros. Y además en nuestro país está la caldera volcánica de mayor tamaño del mundo. Se la conoce como Cerro Galán porque en su interior se eleva esa montaña de más de 3.000 metros de altitud. Los volcanes Ojos del Salado, Bonete, Piscis, Tres Cruces, Llullaillaco y Tupungato son los más altos de la Tierra. Todos en Argentina y en la frontera con Chile. En cuanto al más activo, se trata del Copahue en la provincia del Neuquén, que registró erupciones en 1750, 1759, 1867, 1937 y en junio del 2000.

En Santa Cruz los volcanes dejaron sus huellas
En toda la Patagonia los volcanes tallaron la geografía de la región, fueron protagonistas de transformaciones y desapariciones de especies, se yerguen enormes, recordando su poder. La cumbre más alta de toda esta vasta región es un volcán: el Domuyo, que se eleva a 4.709 metros.
En Santa Cruz, las huellas de los volcanes marcan su pasado. Hace apenas unos 3.300 años el volcán Aguilera entró en erupción y este fenómeno dantesco afectó en su totalidad a la cuenca superior del río Santa Cruz. Hace 12.000 años, otro volcán, el Reclús estalló al sudoeste del Lago Argentino creando un cráter de siete kilómetros de ancho y conmoviendo a toda la región. La investigación al respecto estuvo a cargo del prestigioso científico Luís Alberto Borrero y se vuelca en su obra "El poblamiento de la Patagonia". El investigador argentino sostiene que parecería posible pensar que estas erupciones volcánicas hubieran tenido algún papel importante en la extinción de la megafauna patagónica.
Pero lo cierto es que en Santa Cruz, los volcanes exceden el área cordillerana. Al sur del río Gallegos hay numerosos cráteres que emergen alineados en la soledad de la estepa.

La impredecible conducta del Llaima
La actividad del Llaima había mermado notablemente sobre el cierre de esta edición. La nube de cenizas comenzó a desaparecer del aire patagónico el día 6 de enero. El alerta amarilla, - que implica mantener una guardia activa en previsión de eventuales evacuaciones-, pasó a una de menor rango. Pero el Llaima requiere siempre de la atención de los vulcanólogos y de los organismos de seguridad. Se trata del segundo de los volcanes más activos de Chile. La primera erupción registrada fue en 1570. Desde ese momento se produjeron 89 erupciones, o sea en promedio una cada cinco años. Con una frecuencia similar, aunque con lapsos intermedios irregulares, durante el pasado siglo XX, el Llaima entró en actividad en 23 oportunidades.

Publicado Sab 23 de Febrero 2008 - 10:32 | Volver

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Las cenizas del volcán Llaima, en erupción durante la primera semana del año, cubren la zona cordillerana en la provincia de Neuquén. La lava incandescente del volcán Llaima, contrasta con la nieve que lo rodea, alertando a todos los pobladores de la zona.  

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