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Punta Bandera: Jóvenes arquitectos desarrollan una mega Terminal Lacustre

Se trató de su tesis de grado, son tres arquitectos recién recibidos que obtuvieron un 10 (diez) por el proyecto lacustre. La empresa Fernández Campbell puso a su servicio su infraestructura completa, para que los jóvenes pudieran desarrollar el trabajo. La Terminal Lacustre es una necesidad actual del puerto y este trabajo podría tomarse en cuenta más adelante para construir un edificio único para recibir a los turistas en el puerto.

Por: Juan Cruz Ordóñez

juancruz@portal-patagonico.com.ar

El Calafate (PP). A fines de 2006, proyectando el trabajo de tesis final de su carrera de arquitectura en la Universidad Nacional de Córdoba, tres jóvenes decidieron aceptar el desafío de proyectar y diseñar una imponente Terminal Lacustre para Punta Bandera, el actual y reconocido puerto de El Calafate. La idea surgió de Jorge Ibarra, padre de una de las jóvenes quién había trabajado en la empresa Fernández Campbell y le propuso la idea al dueño de la firma, René Fernández Campbell. El empresario aceptó la propuesta y puso a disposición de los estudiantes la información, personal e infraestructura de la empresa para que los mismos pudieran desarrollar su proyecto. En diciembre de 2007 los jóvenes presentaron la tesis (compuesta por videos, maquetas, planos y un informe escrito) que obtuvo un 10 (diez), además de la felicitación de importantes y reconocidos arquitectos de la ciudad de Córdoba.
Los jóvenes se llaman Pablo Pappalardo, Cecilia Ibarra (hija de Jorge, de Río Gallegos) y Ana González. Portal Patagónico tuvo la oportunidad de dialogar con dos de ellos hace una semana, cuando vinieron desde Córdoba a entregarle a la empresa las maquetas y el proyecto, como devolución de la ayuda que habían recibido. Cecilia Ibarra mencionó que "la empresa se pasó con nosotros, porque nos venían a buscar todos los días a primera hora y nos llevaban al puerto, ahí desayunábamos y después arrancábamos nuestro trabajo. Nos abrieron las puertas, nos dijeron que podíamos hablar con todos los que necesitáramos. Nos sentimos realmente como en casa". En este sentido, Pablo aseguró: "Todo lo que requerimos nos los dieron, la verdad fue una experiencia muy buena. Todos estaban predispuestos a ayudarnos. Por ejemplo íbamos a logística y nos daban todo lo que necesitábamos, incluso dedicaron mucho de su tiempo a ayudarnos. También administración, todos".
El proyecto es por demás ambicioso y contiene una superficie final de más de 8.000 metros cubiertos. Según Pablo: "Si vamos a la realidad se podría achicar mucho, pero apuntamos a hacer lo que queríamos, volar un poco con el diseño y la estructura". Cecilia agregó, cuando se le consultó acerca de que si conocían el posible monto que llevaría construir el proyecto en su totalidad: "No tenemos una idea de los costos del edificio, no era parte del planteo del trabajo de tesis. La idea es tener por ahí ciertas libertades que se saben que son costosas. Es el último año en el que uno puede volar un poco con la idea de que se cuenta con un presupuesto ilimitado. Después uno se recibe y comienza con trabajos específicos acotados a un presupuesto. Hay muchas cosas que se podían haber planteado con materiales más baratos, pero no era uno de los requerimientos de la tesis entrar en un tema de costos y presupuestos, sino crear un edificio ideal".
 
Una buena idea para todos
Según Cecilia Ibarra: "Venimos trabajando del año pasado los tres juntos, hace dos años que trabajamos en el mismo grupo. Mi papá (Jorge) nos trajo la idea desde el sur, era una necesidad actual de acá, ya que el puerto necesitaba un tipo de infraestructura de este tipo. Nos vino bárbaro a nosotros y a la empresa, como idea". Con respecto a la necesidad real del puerto, Pablo manifestó que "se trata de la infraestructura necesaria para dar servicio a los usuarios en tierra, es decir para recibir a los turistas. Es toda esa infraestructura que está fuera del agua. Es para recibir a los turistas cuando se bajan de los colectivos, para que no tengan que esperar a la intemperie. La idea era que cuente con baños y a la vez re plantear el tema portuario. También vimos que hay cosas que se pueden mejorar, no que funcionen mal, pero el edificio hace un aporte que reorganiza todo el movimiento del puerto. Por suerte todo esto lo pudimos ver desde adentro".
Según comenta Cecilia, cuando su papá les presentó la idea, "a nosotros nos gustó mucho de entrada, porque el lugar y todo te vende mucho la tesis, aparte de ser una idea muy original. Las tesis de mis compañeros fueron muy distintas, hay temas que son muy recurrentes, entonces tratamos de buscar algo que no fuera tan común. El tipo de usuario del edificio y las necesidades son distintas, fue un desafío para nosotros, aparte contábamos con todo el apoyo de la empresa. También para mi a nivel personal fue una manera de promocionar el sur, yo soy de Río Gallegos y a mi me encantó la idea de poder mostrarle a mis compañeros y profesores lo que había acá".

Los primeros pasos
Cuando el equipo aprobó la idea de llevar a cabo el proyecto, no hubo vuelta atrás y se dedicaron "full time" a desarrollarlo, para eso hacía falta algo fundamental: llegar a Punta Bandera y hacer un estudio de campo en profundidad de la empresa y las necesidades del puerto, no sólo actuales, sino también de acá a 10 años. Pablo se explica con claridad cuando dice: "Parte de nuestra carrera es explorar, investigar al usuario del edificio que buscás construir y a partir de ahí se diseña. Es decir que buscás la solución recién cuando conocés el problema inicial concreto. Problema no como algo que está mal, sino que habla de necesidades de usuarios concretos". En tal sentido, Cecilia agrega: "Hicimos una investigación en profundidad del puerto y el movimiento interno. Lo primero que vimos es la cantidad de personas, que tiene una proyección muy importante en los próximos 5 años. Con los datos reales que nos dio la empresa hicimos un pronóstico, una tasa de crecimiento de la gente que va a haber a 5 y 10 años. Con esto nos manejamos con datos reales de la cantidad de gente que va haber que albergar. Esto deriva también en más muelles. Porque al haber más barcos, nosotros tenemos que plantear la Terminal que funciones para eso".
Para esto los tres integrantes del grupo pasaron 15 días en El Calafate, parando en el camping municipal en carpa, en enero de 2007. Viajaban todos los días al puerto y se quedaban allí hasta última hora del día. Según Pablo, "después cuando nos fuimos y ya estábamos en Córdoba, si se nos planteaba una duda o veíamos que nos habíamos olvidado de algo, lo consultábamos por mail a la empresa y ellos nos respondían y nos enviaban la información que nos faltaba. En compensación nosotros les íbamos dando un seguimiento del trabajo, mostrándoles los avances y demás. Por eso hoy vinimos hasta acá a traerles el proyecto completo, para devolverles un poco de todo lo que hicieron por nosotros".
Cecilia explica: "Empezamos con una investigación de clima, fauna, flora, vientos y demás puntos del ambiente donde se asentaría el edificio. Después nos dedicamos a ver concretamente qué tenés que hacer, cuántos metros necesita cada actividad, hay cosas que hoy por hoy no tenían un espacio físico y darle de ahí la forma. Se hizo un análisis de la estructura vigente, como también el impacto que va a tener el edificio en El Calafate, en Bandera y en el ambiente". Pablo comenta que en base a la estructura que hoy existe, como la escollera, que se mantiene en el proyecto, se largaron a crear sin medidas. "Nos largamos a soñar un poco con el diseño, todo tiene una metáfora de fondo. En la Facultad siempre nos enseñaron a partir de ideas conceptuales, entonces usamos todo el tema de los glaciares, el hielo, sus ciclos naturales y sus formas. Entonces a partir de ahí lo usamos como ideas disparadoras y es lo que usamos como idea final".

El proyecto
Al principio es difícil de comprender, pero la totalidad de los edificios que componen el proyecto de Terminal Lacustre para Punta Bandera están organizados y respetan las formas del hielo y de cada uno de sus ciclos. Según Cecilia, "usamos la forma del hielo en cada uno de sus estados como inspiración para darle forma al edificio. Entonces pensamos en los témpanos, los Serac, el glaciar en sí como masa, es decir todo el ciclo general del hielo. Esto se traduce después en formas concretas arquitectónicas. Esa sería la metáfora principal que utilizamos para darle forma al edificio". Pablo asegura que "los miradores que ves cerca de los muelles serían como los Serac, y así con el resto del edificio. La estructura principal de la Terminal es una metáfora del glaciar, de ahí el estilo del techo, por ejemplo"
La Terminal Lacustre incluye un gran recibidor, un restaurante con baños y salas de espera, diversos brazos que llevan a los distintos muelles y hasta una torre de control para el sector de logística de la empresa. Según Pablo: "En el primer nivel tenés un restaurante, que tiene un acceso diferenciado, o sea que podés entrar por el hall principal o directamente al restaurante. Después tenés el tercer nivel como ente de control superior que es donde está la administración. Sería el nivel superior, integramos la administración que hoy funciona en un edificio aparte a la parte portuaria. Un supervisor desde un punto estratégico podría controlar y ver todo. Las plantas las mantuvimos de la misma forma que funciona hoy la empresa. O sea que no separamos los escritorios en oficinas sino que funciona en una gran planta, todos juntos". Con respecto a la torre de control, Cecilia agregó que "la idea de la torre es algo que consideramos necesario, hoy en logística están controlando los barcos y no los ven hasta que están en proximidades del muelle. También tiene la idea de Faro, todo tiene su metáfora también".
En cuánto a las formas y materiales, Pablo sostiene: "Trabajamos con estilos regionales y con materiales del lugar. Trabajamos con piedra, madera y chapa. Hay una tendencia total de los techos, con las aguas, a desalojar la nieve. Es algo que en Córdoba no están acostumbrados a ver y nos preguntaron mucho por qué habíamos dispuesto los techos así. La nieve fue algo que no podíamos dejar de tener en cuenta (…) El edificio tiene un gran hall, con un recibidor que impacta, con triple altura, con una capacidad para unas 1.000 personas. El otro punto de la sustentabilidad que pensamos, es armar un edificio flexible. Es decir que puede cerrarse en partes según las necesidades del momento. Por ejemplo en invierno, en baja temporada, puede cerrarse una parte para ahorrar energía y calefacción. En contrapartida, en temporada alta se plantea el uso total del edificio".
La Terminal nuclearia el ingreso total de pasajeros y los distribuiría a través de los distintos muelles. Según Cecilia: "Sería algo así como las mangas del aeropuerto. Igualmente tratamos de hacer un edificio que no impacte demasiado en el paisaje del lugar, que no sea algo brusco el cambio, sino que se mimetice con el lugar (…) Desde un principio ya lo teníamos en la cabeza, al edificio. Ya teníamos la idea de lo que iba a tener y cómo lo íbamos a ubicar, más o menos. Después variaron ciertas cosas, pero la idea de fondo siempre fue la misma. Tuvimos la suerte de contar con el consejo de varios especialistas de Córdoba que nos dieron una mano y nos cedieron entrevistas en las cuales nos guiaron un poco. Por ejemplo vimos a un ingeniero por el tema de la fundación sobre agua; Javier Fernández, arquitecto que trabaja en Punta Bandera nos brindó planos concretos y datos; vimos a un ingeniero especialista en lo que son estructuras en madera, ya que queríamos hacer un interior cálido, entonces para detalles y secciones, le consultamos a este especialista; después el tema de calefacción hablamos con otro ingeniero que se encarga específicamente de este tema. Nosotros siempre íbamos con la idea, con el planteo frente a estos expertos y ellos nos decían, esto se modifica así, esto está bien o esto está mal. Era como hacer correcciones con especialistas".

Los jóvenes arquitectos nos dejaron videos y fotos del proyecto, que ayudan a comprender hasta qué punto trabajaron en idear el edificio ideal para las futuras necesidades del puerto de El Calafate. Si bien el mismo es por el momento una utopía, tal vez mañana sea las bases para la construcción de una Terminal Lacustre de pasajeros para Punta Bandera.

Publicado Sab 23 de Febrero 2008 - 10:58 | Volver

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Así se vería el edificio que crearon Pablo, Cecilia y Ana en Punta Bandera. Foto: Gentileza de Cecilia Ibarra. Dibujos y fotos de los ciclos del hielo. De allí el grupo extrajo la idea conceptual del edificio. Foto: Gentileza de Cecilia Ibarra. En Córdoba, poco antes de dar inicio a la presentación de la tesis de grado que les valió la máxima calificación del tribunal, un 10 (diez). El trabajo acerca de la Terminal Lacustre se destacó de los demás por su originalidad y desarrollo. Foto: Gentileza de Cecilia Ibarra.
Los integrantes del equipo y flamantes arquitectos, de izquierda a derecha: Cecilia Ibarra, Pablo Pappalardo y Ana González. Foto: Gentileza de Cecilia Ibarra.   

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