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Ruta 40: Mucho más que un camino de 5200km

Federico Wyss es un hombre de El Calafate y forma parte del equipo de trabajo de la Secretaría de Turismo de Nación, motivo por el cual nos abrió las puertas de la ruta más emblemática del país y detalló los objetivos trazados de un proyecto nacional que prioriza el trabajo de las regiones y los productos turísticos.

Por: Marcos López

marcos@portal-patagonico.com.ar

El Calafate (PP). El Plan 2016 de desarrollo turístico de Argentina, tiene entre sus ejes fundamentales el trabajo de promoción de los productos turísticos que son abarcados por regiones, para tratar de romper con la estacionalidad del país entre los meses de abril y septiembre, tanto en vuelos nacionales como internacionales. Por ello el trabajo que se realiza en la Ruta 40, va más allá de la pavimentación de los tramos de ripio o del reacondicionamiento del asfalto, y con el objetivo de interiorizarnos en todo lo que envuelve al mítico trazado, Portal Patagónico se reunió con Federico Wyss aprovechando su visita a la ciudad que lo albergó en su infancia. En su estadía comentó, entre mate y mate, la mirada que tiene la Secretaría de Turismo nacional siendo consciente de que activará diversas regiones cuando esté culminada totalmente.

El concepto de la Ruta 40
Lo extenso de su recorrido obliga a plantear diferentes lecturas sobre como recorrerla, por eso "creemos y estamos convencidos que la Ruta 40 es para dos o tres vacaciones, hacer cinco mil kilómetros dentro de un mismo país y pasando por 11 provincias, te lleva como mínimo 40 días y muy pocos tienen tantos días para hacerlo. Entonces la intención es que unas vacaciones sean en Patagonia, otra en Cuyo y una tercera en el Norte" afirma Wyss, quien es el Coordinador de la Región Cuyo de la Ruta 40.
Entre los objetivos que se persiguen y quieren alcanzar a la hora de que alguien planee el viaje, primero se hace hincapié en dos mercados muy diferentes, el nacional y el internacional. "El turista extranjero estudia más el destino y lo disfruta desde que sale de su casa, por ello apuntamos a sacar de la estacionalidad a Argentina, porque tanto Cuyo como Norte tienen muchas cosas para ofrecer y es un buen momento para vacacionar entre los meses de abril y octubre, mientras que para venir a Patagonia hay que hacerlo en primavera - verano.  En cambio con el turismo nacional estamos haciendo un esfuerzo de comunicación para que se lo tomen como 2 o 3 vacaciones, es que los argentinos tenemos una cultura diferente de viaje con respecto a los extranjeros, porque parece que las vacaciones empiezan solo cuando llegamos al lugar. Entonces como este año se incorporan al mercado automotriz unos 500 mil autos, el año que viene será un número similar, la Ruta 40 es una buena alternativa para recorrerla y hoy tiene 2700km asfaltados, de los 5200 totales, en los que no se pisa ni un metro de ripio".
La importancia y la magnitud de la obra de pavimentación también fue reflejada en nuestra edición de Octubre, cuando nos adentramos en los tramos que van desde El Chaltén hasta El Calafate. Los más de mil kilómetros que se encuentran en Santa Cruz, era una de las cuentas pendientes y donde se viene poniendo énfasis desde hace un tiempo a esta parte. El Coordinador de la Región Cuyo de la Ruta 40 coincide en el concepto y señaló que "lo que se hizo en estos últimos 4 años, no se hizo nunca en la historia de la Ruta 40, no solamente en lo turístico sino también en lo vial. A partir de que esté terminado, se va a poder entrar de otra manera al Parque Nacional Perito Moreno, a las Cuevas de las Manos, se podrá hacer la Ruta 41 de Paso Roballos y llegar al Monte Cevallos que está pegado a la cordillera que es un lugar increíble, el Lago San Martín también. Van a ir surgiendo otros lugares que si bien hay servicios de turismo rural de excelente calidad, todavía no están teniendo un flujo constante porque el no asfalto es una limitante. Ya no discuto más si es bueno o malo el asfalto, es necesario y listo. Por suerte se está trabajando fuerte en este concepto y se está asfaltando o reacondicionando tramos en Santa Cruz, pero también en más de seis provincias argentinas, lo que pasa es que nuestra provincia tiene más de 1300km y la gran obra parece que fuera acá, pero en realidad es en toda la Ruta 40".

Los actores locales como prestadores de servicios
El gran mensaje que encierra la mítica Ruta 40 es recorrerla y no correrla, la diferencia puede parecer ínfima pero el significado es relevante al igual que la idea a transmitir. "En el logo tenemos el cóndor y eso se hizo con el objetivo de tener su filosofía, ya que sobrevuela en corrientes ascendentes y descendentes, observando y buscando su presa. Entonces nuestro objetivo es que la gente cada 50 o 100km haga círculos y entre a un Parque Nacional, a una gran ciudad, a un centro histórico, que haga raffting, una cabalgata o que pase a Chile. En definitiva la Ruta 40 en sus 5200km comunica más de 20 Parques Nacionales y Parques Naturales, más de 230 puentes, 27 pasos cordilleranos que son una buena estrategia para comunicarnos con Chile, y solamente 50 pueblos, que es otra cuestión que a los extranjeros los sorprende. Hay que pensar que hacer cinco mil kilómetros para un europeo, es como salir de Portugal y llegar a los Montes Urales pasando por 7 u 8 países, en cambio acá solo pasan por 11 provincias y hay grandes ciudades (Mendoza, San Carlos de Bariloche, San Juan) o algunos pueblos muy chiquitos con menos de 400 habitantes" señala Wyss, graficando los contrastes que se presentan en el recorrido por las tres regiones.
La sensación de sentirse tan único y dueño del mundo, colapsa con el sentimiento de sentirse pequeño y desbordado por las inmensas bellezas que se visualizan en el recorrido. Desde un cielo pintado exclusivamente para quien transite por la Ruta 40, hasta cruzar por un caserío donde choca la cultura de un turista extranjero con la realidad de un campesino que está arreando sus animales. "El gran desafío nuestro es que los actores locales sean los principales prestadores de servicio. Hay dos cosas que juegan a favor para que esto se de, que el turista valora de otra manera cuando el que lo atiende es del lugar, eso le da un valor agregado, y segundo porque es el que conoce los antecedentes vinculados con la geografía y con la historia, transmitiendo las vivencias propias de sus antecesores".

El desafío del turismo en El Calafate
Para Federico Wyss el gran desafío del turismo es ponerse en la piel del otro, de hecho "cuando uno ve a un turista tendría que hacer el ejercicio de ver a una persona con capacidades diferentes. Es decir, pensar qué capacidad diferente tiene él para poder responderle a su necesidad, puede ser el lenguaje y uno se perfeccionará en ese tema, y otras veces porque no ve lo que nosotros estamos viendo. En esto ellos sí que tienen una mirada diferente a la nuestra". Justamente para tomar noción de lo que comenta, nada mejor que una anécdota tan curiosa como clarificadora: "siempre cuento que en mis 7 años donde fui guía acá (en El Calafate) a fines de los 80, traíamos a la gente por el tramo Río Gallegos - El Calafate y tardábamos 5 horas en llegar, o 6 horas si había viento de frente, parando en La Esperanza. Cuando estábamos por la Laguna de los Escarchados, se me acerca el traductor del grupo de japoneses y me pide si podíamos parar, como íbamos con tiempo y no había viento, se bajaron a caminar y vinieron 20 minutos en dirección a El Calafate. Cuando los pasamos a buscar, se subieron al colectivo y estaban fascinados porque escuchaban el silencio, girar 360 grados y no encontrarse con otro japonés de frente era increíble. Entonces ahí entendí que todos veníamos preocupados y ocupados en que llegaran a las 20 o 22hs, para que cenen temprano y al otro día se vayan en la lancha al glaciar. Resulta que en el último momento donde esta gente cruzaba la patagonia, donde pueden ir del mar a la cordillera era ahí, en ese tramo tenés el concepto de inmensidad y pasás 320km de estepa patagónica que es la nada misma".
Esta es la mentalidad con la que se debería trabajar para encarar el producto de otra manera, teniendo en cuenta que el turismo no se vende desde la oferta. "Acá no van a venir nunca por un hotel cinco estrellas, aunque lo tengamos, van a venir por el paisaje y la naturaleza, la calidad en la atención, los servicios en general y el alojamiento serán un buen complemento pero no será el motivo principal" aseguró Wyss y agregó que "no somos un destino de volumen, sino de calidad, porque somos aerodependientes y no podemos estar pensando en mucha gente. Hay que pensar en un número finito de gente, que esté dispuesta a pagar lo más posible por un muy buen servicio".

Preparar los sacos a medida
El error por lo general radica en armar todo el paquete para el turista, sin tener en cuenta los diferentes tipos de visitantes que tiene una ciudad. "Eso es lo que hay que entender, qué busca el cliente y en función de ello acomodarse, hay que empezar a preguntarle qué le falta al alemán, al francés, al italiano o al español. En El Calafate uno de los grandes errores es concentrar el mayor número de turistas entre las 11 y las 14hs en las pasarelas del Glaciar, entre otras cosas porque es uno de los peores momentos para verlo, porque el sol se refleja de manera tal que las fotos no salen iguales. Andá a las 7 de la mañana o a las 21hs, es único, y que no te toque una noche de luna porque no salís más de ahí" afirma con conocimiento de causa.
Pero volviendo al concepto central, "hay que preparar un servicio para un alemán, otro para un francés, que no sólo está en el idioma, porque el alemán de 60 años busca una cosa diferente al francés de 60, lo mismo con los españoles que son los que más nos visitan de Europa. Ellos esperan más el confort que una experiencia de aventura, entonces quizás un recorrido te lo hace en 4x4 y no caminando, mientras que el italiano, el alemán o el francés te lo van a querer hacer caminando. El gran desafío es preparar sacos a medida, según quien sea el cliente".

Los atractivos y puntos a visitar son innumerables y a la vez fascinantes, como tener de vecino en todo el recorrido a un ícono mundial como la Cordillera de los Andes. El concepto radica en recorrerla para disfrutar cada uno de los atractivos, en aprovechar cada entrada, cada desvío y a cada baqueano que esté dando vueltas por ahí, para exprimirle el conocimiento y poder ser parte de sus vivencias cotidianas. Con solo ver el mapa del trazado, a cualquier mortal le comienzan a revolotear ideas en la cabeza de cómo hacerla, la invitación es tácita y casi de ensueño. El objetivo no es correr los 5200km, sino valorar cada kilómetro para después poder decir con orgullo: yo hice la Ruta 40.

Publicado Sab 22 de Diciembre 2007 - 17:31 | Volver

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ruta 40 wyss.jpg Federico Wyss regresó a El Calafate y estuvo presente en los 100 años de la Estancia Chail Aike, cerca de La Esperanza. A Portal Patagónico le comentó todas la función social y de desarrollo de los pueblos, que persigue la Ruta 40 como uno de los objetivos junto a la faz turística. Foto: Marcos López (PP). ruta 40 cueva.jpg Si bien los dibujos rupestres son muy antiguos, permanecieron desconocidos hasta 1941, cuando el explorador de la Patagonia italiano Alberto María de Agostini se enteró de su existencia. Foto gentileza de la Secretaría de Turismo de la Nación. ruta 40 viaducto.jpg El viaducto de La Polvorilla fue creado en 1978 como servicio turístico. Hasta allí llega el Tren de las Nubes luego de partir de Salta y atravesar la Quebrada del Toro y San Antonio de los Cobres. Foto gentileza de la Secretaría de Turismo de la Nación.
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