Portal Patagonico
Número 32
Inicio contenidos Ediciones Anteriores Número 32

La modestia y el orgullo de ser pionero

En 1960 llegaba desde Buenos Aires un joven de 27 años a hacerse cargo de la Estancia Huyliche, con expectativas y muchas ganas se instaló en la Comisión de Fomento Lago Argentino que más tarde se transformó en El Calafate. Promotor y gestor de ideas innovadoras, fue partícipe de que varias instituciones comenzaran a latir y crecieran en lo que hoy es la villa turística. Héctor Roy Negro recibió a Portal Patagónico en su casa y compartió su cofre de vivencias.

Por: Marcos López

marcos@portal-patagonico.com.ar

El Calafate (PP). A unos tres mil metros del centro de la ciudad y yendo por la ruta provincial número 15 hacia el Lago Roca, se encuentra la entrada a la Estancia donde vive Héctor Roy Negro. Al estar ubicado en la zona alta de la ciudad, "desde acá arriba el pueblo estaba metido como en un pozo y cuando llegué solo se veía una luz del pueblo, que era de la Fuerza Aérea donde tenía la radio en la Laguna Nimez".
Es difícil encasillarlo en una función porque como se dice comúnmente, estuvo metido en todas este hombre. Fue Comisionado de Área de Frontera, formó parte de las cooperadoras de la Escuela 9, de la Policía y de la primer escuela de oficios que tuvo El Calafate. También se deleitó con la pesca, fue y es piloto de avión, tuvo un programa radial en LU23, y fue fundador de la Sociedad Rural local. Como si no alcanzara, también fue el primer presidente y uno de los pioneros de la Cooperativa Telefónica de Calafate (Cotecal). Una persona que abre el abanico y habla en primera persona, para que desde su experiencia podamos interpretar la visión que tenían aquellos jóvenes que vivieron en la Sociedad de Fomento Lago Argentino, que años más tarde pasaría a llamarse El Calafate.

- ¿Cómo transcurrieron esos primeros años suyos en la Estancia Huyliche y con qué se encontró apenas vino?
Fueron muchas cosas, desde la calefacción hasta la cocina económica eran toda a leña, después ya vino el tiempo del carbón que lo  traíamos desde Río Turbio. Siempre cuando llegaba la época que más necesitábamos abastecernos de combustible, no sacaban mucho de la mina porque siempre tenían algún problema. En la casa que se me quemó tenía una caldera que calentaba bárbaro con el carbón, pero con leña no calentaba nada. Así que siempre en marzo o abril hacía 300km de ida para buscar el carbón, iba en el camioncito que tenía y me traía 3 o 4 toneladas que no me duraban ni 10 días. Y también fui uno de los primeros que en la zona tuve gas, ahí tenía que ir a buscar los cilindros de 45kg hasta Río Gallegos.

- ¿Y con el agua como se arreglaba?
Con el agua pasó lo mismo, el dueño de la Estancia en su momento era Edmindo Correa Falcón y traía el agua desde donde la traemos hoy  nosotros. Se cruzó con dos chilenos que eran unos paisanos muy buenos para la pala, le dijeron que por tanta plata le traían agua a la Estancia y en 20 días cumplieron. Así se comenzó a poblar esto porque antes estaba asentado en un puesto que tenemos a 40km y que está pegado a Chile. En su momento sólo se llegaba a caballo y era muy difícil, éste hombre acampaba ahí porque tenía agua, pero en el invierno se le morían todas las ovejas.
Recién cuando pudo traer agua a la Estancia la utilizó como un campo de invierno y ahí se empezó a salvar. Esto es porque los animales tienen que tener cría durante la primavera, vivir durante el verano arriba, pero tenían que pasar el invierno en la Estancia que hace menos frío. ¡Cómo vivía esa gente es increíble!.

- Se sorprende de aquella gente, pero usted hasta el día de hoy continua sin tener agua de la red en la Estancia.
Y sí, me abastezco de un río que es afluente del arroyo Calafate, pero en el mes de noviembre o diciembre se seca y me quedo sin agua. Después también está el ojo de agua del Manantial verde, que es muy chiquito y baja poquito. En invierno como viene un hilito de agua por la acequia, se congela y no llega hasta la Estancia, entonces nosotros tenemos unos cuantos tanques australianos que los llenamos antes de empezar el invierno y tiene que durar hasta la primavera. Así que en invierno cuando se abre la canilla, controlamos muchísimo porque no hay que gastar agua.

 - Aquel pueblo que usted habitaba ni siquiera se llamaba El Calafate. ¿Cómo eran las noches de aquellos años?
Era muy jodido porque no había medios, todo costaba y encima yo estaba lejos. Por ejemplo, la vieja usina eléctrica no daba abasto,  estaba ubicada en donde hoy están haciendo el casino nuevo, era muy chiquita y estaba en el fondo, tenía una media agua para cubrir los dos motores que daban lástima, prendían cuando querían. Entonces como no había buena luz, la bajaban a las 23.55hs y te la volvían a subir, ése era el indicador que a las 00hs cortaban todo y te quedabas a oscuras, así que tenías cinco minutos para prender las velas.
También era normal que cuando íbamos a los bailes al Club Social y Deportivo, en las mesitas para cuatro donde estábamos tomando algo, siempre había cuatro linternas culo pa' arriba para poder volver a casa, porque no había alumbrado público. Lo mismo cuando ibas a ver una película, la gente iba con los banquitos para sentarse y las linternas para poder volver a su casa.

Con la presencia de Federico Wyss, invitado especialmente por Roy Negro a la charla "porque tiene más memoria, no sé como hace pero se acuerda de muchas cosas", permite que dos de los principales actores en la creación de la Cooperativa Telefónica vayan preparando el terreno para contar más de esa idea revolucionaria. Los temas brotaron solos y en varios pasajes uno se siente como el espectador privilegiado que puede adentrarse en un pueblo de los años 70, con calles polvorientas o con nevadas que hacían temblar al más guapo. Así se renuevan algunos recuerdos que estaban difusos y cruzan opiniones, entre risas y anécdotas, como si estuvieran reeditando una película que vivieron 40 años atrás.

- Por lo que cuentan, había que saber de todo un poco: trabajar en el campo, arrear animales, manejar para buscar carbón o gas, ingeniárselas con el agua. ¿En los tiempos libres cuáles eran las actividades preferidas?.
En ese tiempo muchos jugaban en el Club Social y Deportivo, gente como el Tato Bravo, Gago, Pedro Ojeda, Coche Amado, Hugo Osorio,  Hugo Inostroza y Federico Cacho Wyss, entre otros. Yo nunca jugué ahí, solo jugaba con los equipos de los borrachos. Mi equipo era el de Estancia Huyliche y como estábamos haciendo los trabajos de ampliación de la casa, entonces había muchos albañiles, carpinteros y obreros, así que jugábamos todos. Ese equipo siempre jugaba contra 'Casta Real', que era la marca de un vino de esa época, o contra 'Tulkelén' que era otro vino conocido por entonces (se ríen cómplices junto a Wyss, recordando aquellos tiempos).

- ¿Y qué otra cosa hacía además de jugar semejantes clásicos?
Yo era piloto y el viaje más largo que hice fue hasta Buenos Aires, tardé como siete horas e hice noche en Trelew, fuimos con mi esposa y un cadete que estaba aprendiendo a trabajar en el campo. A veces también nos íbamos a Río Gallegos y estábamos allá en tres cuartos de hora, entrábamos 6 en el avioncito y podíamos llevar hasta 500kg.
En realidad sigo siendo piloto pero hacía mucho que no volaba porque estoy con la discapacidad física (está en silla de ruedas) y no es joda. La última vez que volé fue en marzo de este año y me tuvieron que alzar para subir al avión, pero después hice todo el chequeo del avión junto a Pablo (hijo de Federico Wyss) que es piloto. Nos tocó un día hermoso y finalmente me dio los comandos, volví desde el Lago Roca hasta la Estancia Huyliche todo derechito y sin problemas.

- ¿Qué viajes recuerda siendo piloto?
Una vez fui de acá al Lago Cardiel a pescar, allá aterricé en una pista que estaba al lado de la comisaría y cuando me bajé del avión, se apareció un policía para preguntar qué pasaba y qué venía a hacer. Cuando le dije que iba a pescar, se ofreció para acompañarme y fuimos caminando hasta la orilla del río. Desde arriba se veían los pescados por todos lados, en esa época el Lago Cardiel era famoso por tanto pescado, pero tirábamos la cucharita y no enganchábamos ni uno, ¿podés creer?. En ese momento se metió un policía al agua con dos piedras en la mano, caminó unos cuantos metros y cuando estaba cerca de los peces tiraba la piedra contra el agua, entonces, por el estampido los peces quedaban medios mareados y subían solos, entonces ahí los agarrábamos con la mano. Fuimos con el dueño de la  Estancia Cóndor que era un capo para la pesca, teníamos todos los equipos y él medio triste me decía: "si supieran que hemos pescado a las pedreadas y no con la cucharita".

- Habíamos quedado que usted me daba una hora y media de su tiempo para charlar, ya vamos más de dos horas y no hablamos de las cosas que fundó. Lo sumamos a Federico 'Cacho' Wyss oficialmente a la charla. ¿Cómo fueron los momentos por los que pasaron antes de emprenderse en la creación de la Cooperativa Telefónica? 
Roy: De la Cooperativa que te puedo decir. Yo al que me le saco el sombrero es al doctor Formenti, porque tuvo la visión de sacar un grupo de personas que se llevaban bien y que nos seguimos llevando bien después de mucho tiempo. Él dijo: che vos, vos y vos, porque no se juntan que les van a dar la plata para formar una Central Telefónica.
Resultó que cuando la comisión llegó a Buenos Aires la plata no estaba, y ahí nos queríamos morir, porque no solamente habíamos hecho mucho barullo, sino que también habíamos llamado a Siemens y firmado una carta de intención, que si bien era de palabra para nosotros eso valía tanto como un documento.
Wyss:  entonces ahí el Banco Provincia de Santa Cruz nos dio la plata, figuraba Roy y la garantía era la Estancia Huyliche, también estaba yo y la garantía era la Farmacia, además de Oscar Gatti con su negocio, fuimos los tres que firmamos y respaldamos con nuestros bienes  a la Cooperativa. No era joda y la plata no venía. Ya quedamos pocos de esa época, está Boldovic que era el síndico, Pedro Ojeda el vocal tercero, Oscar Gatti el tesorero, yo el secretario y Héctor Roy Negro el presidente.
Roy: El que nos salvaba mucho a nosotros y fue uno de los padres de la Cooperativa, fue el señor Fernando García que era Gerente General del Banco Provincia de Santa Cruz y después fue Gobernador de la provincia.

- ¿Los demás pobladores veían fructífera la idea de la Cooperativa?
Wyss: Algunos sí pero a la hora de aparecer nadie quería. Es más, cuando íbamos a renovar los cargos se llamaba a Asamblea y no venía nadie, entonces nos juntábamos Roy, yo y José Alvarez en el ACA, entonces hacíamos un cambio y le decíamos "che te pusimos de tal cosa", porque no le preguntábamos nada. Así que era de prepo nomás. Todo para cumplir con la Inspección de Justicia que nos tenía loco con los requisitos.
En esa época cobrábamos 250 pesos a los particulares y 500 pesos al oficial, había mucha gente que se ajustó y se sacrificó en muchísimas cosas para poder pagar la línea. Teníamos una sola empleada que era la mujer de Evaristo y encima no le pagábamos sueldo, sino que juntábamos entre nosotros para poder darle algo al mes. También hay que rescatar lo que hizo Bautista Maldonado que era empleado municipal y en los momentos libres venía a la Cooperativa. Él fue el primer técnico que tuvimos y laburaba por nada, gratis.
Roy: ¿y te acordás cuando hicimos el primer estatuto Cacho?. Nos sentamos mi padre, yo y Federico Wyss, entre los tres la estábamos pasando a máquina y ninguno era mecanógrafo, escribíamos con un dedo, con dos o tres. Cuando lo terminamos fuimos hasta Río Gallegos a presentarlo y nos dicen: no sirve ese estatuto porque tiene que ser presentado en papel romaní. Volvimos amargados y a los insultos porque no eran cuatro hojitas, pero llegamos y lo hicimos todo de vuelta.

- Después de tantos sacrificios, ¿cuál fue una de las primeras satisfacciones que le dio la Cooperativa?
Roy: No sabés lo lindo que fue para los que dirigíamos el Consejo de Administración, elegir los números de teléfono que cada uno iba a querer. Así que después llamábamos y le comunicábamos a la gente que su número iba a ser el 18, el 04 o el que sea. Que satisfacción era eso. Yo elegí el número 25 que lo tengo todavía, solo que cambiaron la característica, y el 41 porque era un número que le gustaba a mi padre y lo puse en donde está ahora la ferretería Chuar, que antes ese terreno era mío.
Wyss: nosotros nunca cobramos un peso y siempre pusimos, pusimos y pusimos. Ahora cobran todos pero bueno, a uno le da gusto ver que no fue en vano el sacrificio que uno hizo, porque si estaría muerta la Cooperativa uno se pondría mal porque vería que se rompió el lomo y para qué. Pero esto crece y crece, hoy es una de las mejores instituciones que está en El Calafate.

Después de casi cuatro horas de charlas, risas y recuerdos que volvieron desde el fondo del corazón, con algo de nostalgia y mucho de alegría, se retiró Federico Wyss con la simpleza y la tranquilidad que le otorgan los años. Algo similar sucedió con el anfitrión Héctor Roy Negro, que tan lúcido como sencillo agradeció la visita y me perdonó haberle demorado 20 minutos su religioso vermouth de todas las noches. Por último, también recordó los planteos de la familia cada vez que se iba a la reunión de la Cooperativa. Es que no eran dos horas por semana sino un trabajo diario y sin horarios, sin remuneración económica y con mucho de peligro financiero para los bienes personales.
No piden reconocimiento, ni festejos desmedidos, tampoco buscaron el lucimiento personal y no lo hicieron por el qué dirán. Pero deben saberse únicos poseedores de una magia perteneciente a privilegiados, tienen la modestia y el orgullo de ser pioneros de la tierra que habitan.

Publicado Vie 16 de Noviembre 2007 - 22:55 | Volver

Galería de imagenes (5)

Haga click sobre la vista previa para ver la imagen. Galería completa

La carreta se encuentra en un sector del parque de la Estancia, a través de ella se ve El Calafate y los progresos a través de los años. Foto: Marcos López (PP). Roy Negro recibió a Portal Patagónico y confesó: “estoy aprendiendo computación con Carlos Litrenta y un día pusimos mi nombre en internet, salieron un montón de cosas mías en la página de ustedes. Me sorprendí mucho, ahí me di cuenta que uno ya no se puede escapar a ningún lado je”. Foto: Marcos López (PP). Jorge Echeverría en su función de Juez de Paz homologó la creación de Cotecal. El Gobernador Fernando García fue uno de los que más apoyó para la fundación, incluso cuando estaba de Gerente del Banco Santa Cruz. Foto: Gentileza Museo de Cotecal – Nelson Rosales.
El ingreso a la Estancia se encuentra al pie del cerro que le da nombre, por la ruta provincial 15, desde donde se observa de forma imponente el Lago Argentino. Foto: Marcos López (PP). Estancia Huyliche tiene un colorido y un verde muy especial, un verdadero reparo de tranquilidad y contacto con la naturaleza. Foto: Marcos López (PP).  

Regresar