Si hablamos de pesca es inevitable pedir que nos cuenten una anécdota. Rubén Capurro, guía de Calafate Fishing nos contó por lo menos tres, ésta tal vez ilustre de mejor manera el verdadero espíritu de los pescadores que nos visitan.
"Una vez llevé a un grupo de pescadores de mosca al Lago Roca, eran argentinos, de Buenos Aires. Era una excursión de día completo. Bueno, uno de ellos alrededor de las 11 de la mañana se ensarta un anzuelo de mosca en el mentón, pero bien adentro de la carne. Probamos un par de veces con los elementos que teníamos y no quisimos insistir mucho por la cercanía del hospital de El Calafate. Le digo al hombre que lo voy a llevar al hospital, que se suba a la camioneta. El resto de los amigos iban a seguir pescando, el día estaba ideal, había un pique muy bueno. Pero el hombre no quería saber nada. No lo pude convencer. Así que pasó todo el resto del día con una mosca de 5cm de largo, de varios colores, ensartada en la pera. Comió con la mosca ahí y todo. Los amigos le hicieron chistes todo el día. Pero el tipo feliz con la mosca ahí, me aseguró que no se iba a perder ese día de pesca por nada del mundo. A eso de las 20 volvimos al pueblo y lo llevé al hospital. El médico que lo atendió se había asombrado por la buena cicatrización del hombre, hasta que le contamos que la tenía ahí desde la mañana. No fue nada grave, se la sacaron en dos segundos, pero lo anecdótico fue que prefirió pasar todo el día con un anzuelo en la pera que perderse la pesca".