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Pescar en El Calafate, una pasión que suma adeptos

Desde hace 7 años la empresa Calafate Fishing ha apostado a desarrollar un producto diferente en la región: excursiones guiadas de pesca. Temporada a temporada la demanda creciente de sus servicios ha demostrado que lejos de ser una actividad sin futuro, las truchas y ámbitos de pesca de la región se vienen posicionando con firmeza en el mercado nacional e internacional.

Por: Juan Cruz Ordóñez

juancruz@portal-patagonico.com.ar

El Calafate (PP). Cuando pensamos en El Calafate la imagen del glaciar Moreno se impone frente a cualquier otra. Es el resultado de un trabajo de años de promoción turística del destino, un trabajo exitoso, pero que no dejó demasiada brecha para pensar en que podían desarrollarse otras actividades. Con la llegada masiva de turistas y el posicionamiento indiscutido del destino a nivel internacional los prestadores turísticos se han ido animando de a poco a promocionar la idea de que en El Calafate no sólo existe el hielo. Este es el caso de la empresa Calafate Fishing, que apuesta desde hace 7 años a introducir un nuevo servicio: las excursiones guiadas de pesca. Según Miguel Ángel Almandoz, dueño de la firma: "cada año vienen más pescadores".
Para aquellos que no están familiarizados con la pesca, es difícil comprender la pasión de aquellos que ahorran todo un año para pasar una semana al aire libre en lugares inhóspitos, con el único fin de pescar una trucha que después devolverán al agua. Lejos de ser la locura de pocos, la demanda de excursiones de pesca ha aumentado en los últimos años en Argentina de manera exponencial. Dentro de este mercado, la Patagonia es sin dudas unos de los ámbitos más demandados por los pescadores deportivos. La clave: lugares vírgenes, solitarios, con buena pesca, pero fundamentalmente bien preservados.
Portal Patagónico se adentró, a días del inicio de la temporada 2007-2008, a recorrer los alrededores de El Calafate junto a Calafate Fishing y su gente, para comprender este fanatismo que cada temporada gana más adeptos. Si bien los números que se mueven hoy en día pueden parecer modestos ante el movimiento masivo de turistas de la localidad, es sin dudas una actividad que ya está dando de qué hablar.

De paseo por el Lago Argentino
A las 7.45 Rubén Capurro, uno de los guías de Calafate Fishing, me espera en la puerta de la ferretería Integral. Luego de cargar el equipo de pesca en un LandRover 4x4 y la compra obligada de facturas para matar la mañana, vamos a buscar a Francisco Iregui, un colombiano que había venido en una escapada relámpago a El Calafate junto a su mujer y que no quería irse sin bañar la cucharita en aguas patagónicas (cucharita: se denomina así al señuelo de la modalidad de pesca conocida como Spinning). "Mi señora al final no viene" nos explicó apenas subió al vehículo, al parecer había quedado rendida luego de caminar por el glaciar la jornada anterior, con la excursión del MiniTrekking. Francisco no solo nos esperaba despierto y listo para salir, sino que llevaba una sonrisa dibujada al rostro, incluso antes de agarrar la caña. "A mi toda la vida me ha fascinado la pesca" nos comenta, y agrega: "disfruto mucho de la naturaleza, el agua me descansa mucho. Es un descanso muy grande, uno se olvida de sus problemas porque estás pensando en qué momento va a picar, qué cucharas vas a usar y demás".
Rubén le explica que vamos a ir al Lago Argentino, dado que es fines de octubre y la temporada recién inicia el 1º de noviembre. Francisco Iregui se asombra por la existencia de las vedas, pero de buen modo. "En mi país no tenemos vedas. Las especies no tienen un cuidado especial de nadie y cada vez tenemos que irnos más lejos de la ciudad para poder pescar. Realmente me alegra mucho saber que ustedes acá tienen vedas y conserven sitios tan lindos para venir a pescar" afirma.
Luego de tomar la Ruta 40, nos desviamos por la Ruta Provincial 19, que bordea el Lago Argentino de la margen opuesta a la que se encuentra El Calafate. De lejos pueden verse las luces de la ciudad. Un témpano se acerca de lejos, con un movimiento ondulante. Las montañas se asoman de a ratos entre las nubes. Francisco baja del vehículo, se abriga y toma una de las cañas de Spinning que le armó Rubén. Luego extrae una pequeña petaca de la campera y la extiende. "Es una tradición muy importante, antes de salir a pescar hay que beber un buen whisquicito" dice y le da un trago. Todos seguimos la ceremonia, tomamos las cañas y bajamos hasta la orilla del lago. El clima es frío y ventoso, pero la charla es afectuosa. Las anécdotas se mezclan con los tiros y ahí nos enteramos que Francisco es piloto comercial de Avianca, la línea aerocomercial más importante de Colombia.
Luego de recorrer el lago por horas, el único en atrapar una pequeña trucha es Francisco. El día no es de lo mejor. Al mediodía, mientras regresamos, Francisco nos comenta que "si bien hoy no pescamos demasiado, para mi el espectáculo no es la pesca en sí, sino la naturaleza, el paisaje, poder estar conectado con un lugar tan maravilloso como este. Yo no soy pescador por la carne, de hecho no como pescado. Igualmente si lo hiciera es más práctico y barato ir a un supermercado. Si hacés las cuentas no tendría sentido salir a hacer una excursión como esta para comer pescado. El placer no pasa por la carne, sino por el descanso, el momento al aire libre. Esto para mi es gozar de la vida. La gente, las charlas que se dan alrededor de la pesca. Yo les garantizo que mientras esté en mi, voy a volver a este lugar maravilloso, a pescar y recorrer". Según nos comentó Rubén Capurro después, éste es el mismo espíritu que tiene la mayoría de los pescadores que visitan nuestra ciudad.
 
Cómo comenzó Calafate Fishing
Miguel Ángel Almandoz nos recibe en Avenida del Libertador 1826, hasta la fecha el primer y único Fly Shop de El Calafate. Lo inauguró hace poco más de un mes como una auténtica apuesta a esta novedosa actividad turística. Sin embargo la historia se remonta muchos años atrás, cuando una pasión personal lo llevó a incursionar de a poco en un nuevo rubro comercial. "Yo siempre tuve negocios acá en El Calafate pero en distintas actividades" nos explica y luego agrega: "Tengo una farmacia desde hace más de 20 años, una ferretería y bueno, ahí comenzó un poco Calafate Fishing, en la ferretería. Yo vendía artículos de pesca en general, porque es algo que a mi siempre me apasionó. Entonces de a poco se fue corriendo la voz que yo vendía y sabía de pesca. La gente me iba enviando a mi local los turistas que llegaban preguntando por la pesca en la zona. Yo los asesoraba, les hacía mapitas de la región con los lugares de pesca y demás. Y bueno, de tanto pasar gente nos empezaron a solicitar que los guiemos, que los lleváramos nosotros a pescar. En un principio yo dije que no, pero fue tan insistente la cosa, que empecé a pensar ¿por qué no? Era una idea muy interesante para mi poder encontrar un nuevo negocio con algo que me apasionaba tanto como la pesca".
La primera excursión de Miguel salió un poco así, de la insistencia de un turista. "Fue hace algunos años ya" recuerda Miguel, cuando "un turista brasilero que había venido con toda su familia me planteó la posibilidad de que lo llevara a El Chaltén. Le dije que me esperara dos horas, que lo pensaba un poco y le contestaba. Entonces me puse a pensar cómo tenía que hacer, y adónde podía llevarlo. Acondicioné mi vehículo y le dije que sí, que lo llevaba. Me contrató inicialmente por dos días, con la condición que si le gustaba seguiríamos de excursión. Yo sin saber cómo iba a terminar el asunto cargué mi disco para hacer bifes, mi equipo de pesca, mi equipo de camping y salí con la camioneta con esta familia. Al final estuvimos una semana completa pescando por todos lados. Esta gente quedó maravillada con la zona y con nuestra atención. A partir de ahí me di cuenta que era lo mío. Desde entonces empecé a llevar gente sin dudas, y cada vez se hizo más frecuente, hasta que decidí formar Calafate Fishing hace unos 7 años".

Los pasos que siguieron
Hasta entonces las salidas se hacían de manera informal, pero Miguel Ángel Almandoz buscaba montar una verdadera empresa de servicios, realizar las excursiones con todas las de la ley. De a poco se fue instruyendo en los requisitos y determinó que la condición fundamental para ser guía de su empresa era estar habilitado como "Guía de Pesca del Parque Nacional". Miguel explica que ellos mismos se impusieron esa condición: "además de guías de pesca del parque, somos operadores reconocidos por Parques". Rubén Capurro, guía de la empresa, comentó al respecto: "es un certificado que avala nuestros conocimientos y habilidades de pesca, que se rinde en una institución reconocida por Parques, como el club de pesca de Río Gallegos por ejemplo, que es donde rendí yo. Ellos avalan tu capacidad como pescador, pero también tu instinto de conservación y demás. Después rendís en Parques un examen sobre la región, su geografía y su fauna. Aprendés los nombres de los principales espejos de agua, animales, vegetación y cerros".
Posteriormente la empresa consiguió la certificación en la Subsecretaría de Turismo de Santa Cruz como "guías especializados en pesca deportiva de la provincia de Santa Cruz". Ese aval se concretó con el cumplimiento legal de diversos requisitos que se exigen a las empresas de turismo, es decir:  estar inscriptos en DGI, DGR, contar con empleados a cargo, con seguros y otros. Miguel afirma convencido: "Que cubran con todos estos requisitos somos los únicos de la provincia en esta actividad. No hay otra empresa como la nuestra que pueda guiar grupos de pescadores, sí hay guías independientes".
Otro tema fue conseguir el acceso a diversas zonas de pesca que estaban dentro de campos privados a los cuales no se puede ingresar fácilmente. A la fecha Miguel tiene cuatro convenios particulares con distintas estancias que le permiten la entrada a verdaderos paraísos para la pesca, tal es el caso de Lago Strobel, la margen sur del Lago Roca, algunos sectores del río Santa Cruz, o del Lago Cardiel. Miguel Ángel explica que "gracias a esos convenios podemos ir, transitar por el campo libremente y contar con lugares específicos para darle una mejor atención a nuestros clientes". Por otro lado Rubén Capurro nos asegura que estos arreglos fueron posibles también "porque la gente de acá nos conoce. Saben que somos concientes, que no vamos a depredar, que no les vamos a prender fuego el campo, porque los dueños han venido a pescar con nosotros y saben lo que hacemos y ahí es dónde se genera el vínculo y luego se termina armando un arreglo económico que favorece a ambas partes".

Excursiones y lugares de pesca
Plantear la pesca como otra actividad turística de El Calafate costó tiempo y esfuerzos. Miguel Almandoz explica que "fue una tarea ardua porque nadie sabía que en la zona de El Calafate se podía pescar. Fue un trabajo de hormiga de ir promocionando por diversos medios la pesca en la zona. Yo además de publicitar en diversos medios gráficos y televisivos, he participado en ferias como la Expo Patagonia, la Expo Armas o la FIT, siempre llevando nuestro producto".
Las excursiones se fueron armando de a poco en base a los conocimientos de la región, pero también en base a la pesca, que no siempre es igual en todos lados. Si bien hay salidas fijas y regulares, de medio y día completo, en las cercanías de El Calafate, cuando se manejan salidas de varios días hay que adaptarse al grupo y las condiciones del momento. Según Miguel, "el secreto está en saber adaptarse (...) Somos muy cautelosos a la hora de armar cada viaje, no dejamos nada librado al azar, porque estamos hablando de guiar gente y queremos que esa persona se vaya pensando en volver o que nos promocione en sus lugares de origen. Esto se construyó mucho por el boca a boca también. Creo que el mayor éxito de nuestra empresa es que logramos un vínculo realmente estrecho con la persona que nos contrata".
Por otro lado Miguel explica que ellos van a "lugares donde no hay otros turistas, no es una excursión multitudinaria. Por eso de los principales hoteles nos surgen excursiones de personas que quieren estar solos, en un lugar donde no encuentren otros turistas. A veces incluso no saben pescar y nos contratan igual, porque nos metemos en lugares solitarios, preciosos, les hacemos una comida típica al aire libre, entonces pasan un día bárbaro en familia o entre amigos. Somos realmente otra opción dentro de El Calafate. De hecho ahora diversos hoteles como Los Sauces nos contratan para que les enseñemos a pescar con mosca a huéspedes que así lo solicitan. Es dar un servicio más, diferente".

Publicado Mar 11 de Diciembre 2007 - 17:15 | Volver

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