“Tolhuin” significa en lengua shelknam “el lugar del corazón”. Su fundación en 1972 se basó en dar educación y respaldo a unas 150 familias que vivían en las proximidades de la cabecera del Lago Fagnano. Hoy la localidad cuenta con casi 6.000 habitantes y afianza su innegable perfil turístico.
Tolhuin (PP). El 9 de octubre de 1972 amaneció frío y lluvioso en Ushuaia. La capital del Territorio aparecía conmovida por las novedades de las últimas jornadas. Habían comenzado a llegar a las aguas del Beagle las más emblemáticas unidades de la Armada Argentina que
permanecían fondeadas en la bahía. El día 12, en conmemoración del nuevo aniversario de la fundación de la capital fueguina, el presidente de la Nación iba a pasar revista a la flota de mar. Pero el motivo central de la conmoción esa mañana no estaba en Ushuaia, sino a un centenar de kilómetros cruzando las montañas. El presidente Alejandro Agustín Lanusse, con su ministro del Interior, el secretario general de la presidencia de la Nación y otras autoridades del ejecutivo nacional junto con sus esposas, hacían aprontes para una travesía que los iba a conducir a la cabecera del lago Fagnano. El gobernador del Territorio era por entonces Gregorio Lloret. La comitiva con funcionarios e invitados especiales partió desde Ushuaia a media mañana, entretanto desde Río Grande las autoridades de esa ciudad salieron en compañía de efectivos del Batallón Nº 5 de Infantería de Marina.
En la cabecera del Fagnano, el cielo estaba gris plomizo, el viento parecía filtrarse helado por los poros, la superficie del lago estaba encrespada.
En medio de esa soledad, convergieron en forma simultánea los vehículos de las dos ciudades fueguinas. Y lo hicieron en un punto de esa suave planicie en dónde había una tarima, un palco, un pedestal con una placa reluciente, y un agujero en la tierra. Se iba a fundar un nuevo pueblo en la Tierra del Fuego: Tolhuin, que en lengua shelknam significa “el lugar del corazón”. A las calles, inexistentes, que alguna vez convergerían en ese sitio les habían otorgado nombre: Luis Cárdenas y Lucas Bridges.
Acta Fundacional del Pueblo “Tolhuin”
“En la parte Norte del Lote Fiscal 88, sobre la antigua traza de la Ruta Nacional Nº 3, Departamento de Río Grande del Territorio Nacional
de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, a nueve días del mes de octubre de mil novecientos setenta y dos, se hallan reunidos para la fundación del pueblo “Tolhuin”, el excelentísimo señor Presidente de la Nación, Teniente General Don Alejandro Agustín LANUSSE, S.E. el señor Gobernador del Territorio Capitán de Navío (RE) Don Gregorio LLORET, S.E. el señor Ministro del Interior Doctor Don Arturo Mor Roig, el señor Secretario General de la Presidencia de la Nación, General de Brigada Don Alberto D. BORTOT , S.E. Rvdma. el señor Obispo de Santa Cruz y Tierra del Fuego, Ministros del Gobierno Territorial, el señor Intendente Municipal de Río Grande, funcionarios nacionales y territoriales, vecinos de la zona y visitantes. Se inicia el acto izando el Pabellón Argentino; acto seguido los presentes entonan el Himno Nacional y una salva saluda el nacimiento del pueblo. A continuación se da lectura a la Ley Territorial Nº 31, por medio de la cual se crea este pueblo con el nombre de “Tolhuin”. Copia de esa Ley se agrega a la presente acta con la cual forma un solo cuerpo; el señor Obispo de Santa Cruz y Tierra del Fuego da la bendición y acto seguido se procede a descubrir una placa recordatoria y se coloca un cilindro con documentos referentes a la fundación del pueblo; con lo que se da por terminado el acto. Firman para constancia el excelentísimo señor Presidente de la Nación, funcionarios y otras personas que se encuentran presentes.”
Más allá de las formalidades
Un acta sólo narra solemnidades. Pero las vivencias de ese acto fundacional, del que participó el cronista de esta nota, pintan lo que fue en verdad ese momento.
Los funcionarios vestidos con traje, corbata y sobretodo, o uniforme, no disimulaban el frío. Se movían permanentemente buscando entrar en calor. Las señoras con vestidos para la ocasión y hasta zapatos con taco alto parecían ser más adaptables a la inclemencia, o bien saber
disimular mejor las penurias. El Himno Nacional se cantó a capella. Resultó un momento emocionante en medio de esa soledad de la Patria, y cuando terminó, los efectivos del Batallón Nº 5 descargaron sus fusiles al aire. El ruido de los disparos, en medio de esa intemperie de viento y nevisca pareció atronador.
Una vez enterrado el cilindro junto con la piedra fundamental, los funcionarios e invitados estaban dispuestos a partir inmediatamente, mojados y ateridos. Ya habían desaparecido los disimulos. Se hizo un silencio respetuoso del momento. Y en medio de él se escuchó la voz de la esposa del presidente Lanusse, quien pidió a su marido que volvieran a colocar el cilindro con los documentos y la piedra fundamental, ya que algunos de los flashes de las máquinas fotográficas no habían logrado dispararse en ese momento. De modo que se desenterró lo enterrado y se lo volvió a enterrar entre los certeros destellos de los fotógrafos.
Cumplida por segunda vez la ceremonia, todos partieron raudamente, hacia la hostería Kaikén, que era el edificio más próximo, mientras que una copiosa nevada comenzó a caer casi horizontal impulsada por el viento.
El regreso a Ushuaia de Lanusse tuvo una escala. Poco antes del Paso Garibaldi, con el camino ya cubierto por la nieve que no dejaba de caer, el presidente hizo detener su auto, y se bajó con su mujer. De los otros autos de la comitiva bajaron los otros altos funcionarios con sus esposas, y en medio de ese panorama blanco de la cordillera fueguina, Lanusse inició una risueña guerra de bolas de nieve con sus colaboradores. Duró poco; para las fotos y para los recuerdos. Todos siguieron rápido el viaje a Ushuaia.
Atrás, quedaba Tolhuin. El primer pueblo fundado sin ningún habitante, sin ninguna casa. Recuperada la soledad de la intemperie, quedaba una placa reluciente, un pozo recién tapado,-dos veces-, un palco por desarmar cuando parara la nevada, y el regreso de las aves espantadas con los disparos de la fusilería.
El intendente de Río Grande, Néstor Nógar recordaría: “hicimos el acto fundacional y al día siguiente ya estábamos haciendo las primeras 20 casas que todavía se mantienen, en un barrio con todas casas iguales que está en el centro de Tolhuin, una sala de primeros auxilios, una escuela…Siempre se funda un pueblo alrededor de un conjunto de casas. En este caso se fundó el pueblo y luego recién llegaron los primeros pobladores”.
Lo cierto es que a partir del 9 de octubre de 1972, entre Río Grande y Ushuaia, los mapas requirieron un punto más en la cabecera del lago Fagnano. Tolhuin, como un corazón, empezó a latir con toda su fuerza.
El motivo de la creación y el proyecto inicial
A mediados de la década del 60, en la cabecera del Fagnano aún vivían algunos shelknam. Los últimos de una raza originaria, de una cultura que se iba apagando como una vela. La casi centenaria Lola Kiepja que falleció en diciembre del 66, Esteban Ishtón, el más joven de todos con unos 60 años, Luis Garibaldi Honte,- mestizo aush.-, Santiago Rupatini, y Enriqueta Gastilumendi de Santín, conocida como la India Varela. Se aferraron al extremo del lago como el sitio más emblemático de su territorio ancestral. En esa década, por iniciativa del gobernador Ernesto Manuel Campos, se decidió la construcción de hoteles y hosterías en distintos puntos de la isla junto a la Ruta Nacional Nº 3, y en 1964 se inauguró la hostería Kaikén. A fines de esa década en las proximidades de donde hoy está Tolhuin empezó a erigirse una de las tres instalaciones que hubo en nuestro país de un proyecto de investigación franco- argentino de la estratósfera que se denominó Eolo, desde donde se lanzaron 500 globos.
A comienzos del 72, en las proximidades de la cabecera del lago Fagnano había algunos asentamientos poblacionales en aserraderos. Las condiciones de vida de unas 150 familias que allí residían, la falta de espacios educacionales, la carencia de toda cobertura social y la precariedad de medios que disponían alertó a las autoridades del Territorio. El gobernador Lloret no dudó en pedir apoyo al gobierno nacional para encarar la creación de un nuevo pueblo. El invierno del 72 fue muy crudo. La nieve en abundancia hizo más lento el trabajo para determinar el lugar definitivo del emprendimiento en la cabecera del Fagnano, pero finalmente se decidió el sitio: al pie del cerro Michi y en unas suaves estibaciones en el extremo este del lago, no muy lejos de la hostería Kaikén.
Desde la municipalidad de Río Grande se enviaron técnicos y agrimensores para ubicar el sitio exacto y para despejar los terrenos, en especial el del centro del futuro poblado donde se debía realizar el acto de fundación. Pero pocos días antes, se advirtió un error en las mediciones, de modo que sólo a tres días antes del 9 de octubre, hubo que hacer los replanteos y despejar el área en la que verdaderamente debía estar el centro de la nueva localidad. El proyecto urbanístico para el nuevo pueblo fue novedoso. Obra de dos jóvenes y entusiastas arquitectos de Ushuaia,- Pagés y Dondo-, consistía en manzanas redondas que permitían que las viviendas tuvieran todas un fondo común para que los chicos jugaran al abrigo de los rigores del clima. Claro que la realidad a veces vertiginosa de la evolución de la localidad, modificó ese criterio original.
El 72: un año clave en Tierra del Fuego
En el contexto general de Tierra del Fuego, el año 72 fue una bisagra. El 16 de junio, casi cuatro meses antes de la fundación de Tolhuin, se dictó una herramienta legal que produciría un efecto contundente en toda la isla Grande. La ley 19.640 estableció un régimen de
promoción industrial, fiscal y aduanero en todo el territorio que sacudió la realidad de la isla. La ley fue ratificada por el Congreso de la Nación recién dos años después, y sus efectos se hicieron evidentes desde fines de los 70 y principio de los 80. En 1982, a diez años de la fundación, Tolhuin contaba con 250 habitantes. En ese año fue puesto en funciones el primer delegado municipal. En 1991 alcanzó los 442 pobladores. En junio de 1995 se creó la intendencia y el concejo deliberante, y en 1997 contabilizaron 968 habitantes estables. Actualmente se estima que el número se aproxima a los 6.000. Y el perfil de la comunidad pasó de ser netamente forestal y maderero en los primeros años, a tener un creciente contenido turístico, con un potencial que parece extraordinario. Hosterías, campings, restaurantes, comunicaciones, servicios de toda índole afirman este perfil. En los últimos años, a la pesca deportiva se le fueron sumando otras opciones de notable interés para los visitantes, las travesías a caballo, en vehículos 4x4, ciclismo de montaña, trekking, observación y reconocimiento de aves, excursiones terrestres a los atractivos más cercanos, hasta que en el 2005 una obra empezó a avanzar desde la costa del Fagnano, preanunciando un nuevo y definitivo salto en la actividad turística de Tolhuin: el muelle que construyó la empresa René Fernández Campbell. Desde allí comenzó a operar el primer buque, llamado Silvana B. 1º. El 15 de junio del 2006 se llevó a cabo la navegación inaugural del segundo barco: el “Kami Explorer”, con una capacidad de 95 pasajeros y tecnología de última generación. Posteriormente las aguas del Fagnano recibieron a una embarcación singular: el “Nativo”, un semirígido para 22 pasajeros y capaz de desarrollar una velocidad de 37 nudos. Para concluir esta primera etapa, arribó a Tolhuin el “Upsala Explorer”, un barco de 23 metros para llevar 70 personas con una potencia de motores de 400 caballos de fuerza. Hoy, a 35 años de su fundación, Tolhuin late cada vez más fuerte consolidándose como un destino turístico con identidad propia, y no ya como un atractivo de paso dentro de la Isla Grande de Tierra del Fuego.
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