Portal Patagonico
Número 27
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Lo que el hielo nos dejó y los mapas no cuentan

Glaciares que retroceden, ríos que se secan, cumbres mundiales que alertan sobre el calentamiento global y la desertificación. En este escenario, Portal Patagónico llegó al mirador del glaciar Grande para comprender al menos qué sucede a pocos kilómetros de El Calafate.

Por: Juan Cruz Ordóñez

juancruz@portal-patagonico.com.ar

El Calafate (PP). Los científicos afirman que la tierra habla continuamente, que da señales por doquier. En El Calafate la gente menciona los inviernos menos rigurosos, la temperatura cada vez más elevada del agua del Lago Argentino y el retroceso evidente de diversos glaciares del campo de hielo sur. En un viaje organizado recientemente por el Club Andino de El Calafate, Portal Patagónico llegó hasta el mirador del glaciar Grande, haciendo noche en el refugio del Instituto de Hielo Continental Patagónico, con el fin de conocer una realidad que puede observarse a simple vista y que no figura en ningún mapa. Gracias al relevamiento realizado por José Pera, guía de la expedición, se realizó un informe actualizado de la zona que da cuenta de los cambios precisos que se produjeron en tan sólo 2 años.
Hace un par de décadas los glaciares Grande, Gorra y Frías-Dickson estaban unidos. Los dos últimos formaban un glaciar imponente que se dividía en dos grandes lenguas: una llamada Dickson, con vertiente al pacífico, es decir del lado chileno y cuyo frente puede verse sobre el lago homónimo; y la otra llamada Frías, actualmente desaparecida, con vertiente atlántica. Como consecuencia del retroceso total de esa lengua, quedaron allí lagunas desperdigadas y ciertos ríos que hoy también han desaparecido y que aún figuran en los mapas más actualizados del lugar. De allí la importancia del relevamiento realizado por el Club Andino Lago Argentino (CALA).

Los glaciares mencionados se encuentran en el extremo sur-oeste del Parque Nacional Los Glaciares, al finalizar el brazo sur del Lago Argentino (ver mapa 1). Para llegar hasta allí hay sólo dos vías: el camino largo, saliendo a pie de la estancia Nibepo Aike y luego bordeando el brazo sur hasta la desembocadura del río Frías Inferior; y el corto, navegando el brazo sur hasta la desembocadura del río. La diferencia entre uno y otro representa nada menos que dos jornadas completas de caminata.

Más viejo que los mapas, son los mapas
La cartografía más actualizada de la zona es del Instituto Geográfico Militar (IGM) y data del año 1982.  José Pera explica que "los mapas que hay son turísticos y son más bien croquis, no son muy precisos. La única forma de conseguir buenos mapas es en el IGM en Buenos Aires, que son mapas que cuentan con escalas, cuadrículas y referencias muy precisas. Sin embargo el problema es que son mapas viejos. Tené en cuenta que en los lugares que hay glaciares los cambios a veces se notan de un año a otro". El IGM realiza sus mapas en base a fotometrías y fotos satelitales, que en estas zonas muchas veces se complican por la densidad de las nubes y las tormentas constantes. Esto puede apreciarse en el mapa 1 presentado en esta edición, que responde a una foto satelital tomada por Google Earth. La zona próxima a los glaciares y la cordillera siempre sale borrosa, dado que los campos de hielo se confunden con las nubes.
En base al mismo mapa del IGM del año 82, José Pera va realizando en cada viaje anotaciones sobre los cambios que percibe. "En el mapa, por ejemplo, figura el refugio del Instituto de Hielo Continental Patagónico (IHCP) pero en un lugar que no está realmente. Sucede que el refugio no estaba en 1982, pero estaba proyectado construirse en esa zona. Después cuando finalmente se montó, entre 1985 y 1986, se cambió su emplazamiento al borde de la Bahía Reparo" explica. El mismo fue el resultado de una campaña del IHCP en la que se edificó, con el soporte de helicópteros, una red de refugios para posibilitar los estudios y trabajos científicos en el área. Dicho instituto fue dirigido por el ingeniero Mario Bertone, autor de uno de los pocos estudios nacionales de glaciología, titulado Aspectos Glaciológicos del Hielo Continental Patagónico. Otro exponente del instituto fue el Coronel Emiliano Huerta, quién lideró la primera expedición que cruzó el campo de hielo continental en 1952. Dicho refugio se encuentra actualmente en perfectas condiciones y puede albergar a unas 12 personas. Fue allí dónde parte de los expedicionarios y Portal Patagónico pasaron la noche.

En busca del Frías perdido
José Pera afirma que "con esta fui un total de 4 veces en los últimos 6 años" y agrega: "El cambio más notorio fue esta última vez. Todos los años podías ver algo diferente pero tenía que ver con la época del año, porque hay más o menos agua por las crecidas, el deshielo, el otoño, los árboles. Pero esta vez fue muy notorio el cambio que vimos en el mirador del Glaciar Grande, donde el lago estaba muy bajo". Hace pocos años el retroceso de la lengua de este glaciar había creado un lago de importantes dimensiones, del cual nacía un río correntoso llamado Frías Superior.  "Nosotros en esta oportunidad remontamos el cauce del río Frías Superior y a mitad de camino notamos que el río había desaparecido y seguimos caminando por el cauce del río seco. El Río frías Superior nacía de dos cascadas que bajaban del cerro Laudet que es límite con Chile. Lo que ocurrió, por lo visto, es que el lago del Glaciar Grande (que en 2005 llegaba casi adonde paramos a sacar fotos), perdió el nivel de sus aguas, que bajaron más de 10 metros de altura, por lo cual no podía desbordar para formar el río Frías Superior. Por lo que yo veo drenó por debajo del Glaciar Grande hacia el lado del Lago Dickson" asegura Pera.

Estos cambios fueron informados por los guías de la expedición a la intendencia del Parque Nacional Los Glaciares. Con respecto a este punto, Pera explica que "habitualmente cuando uno hace una salida dentro del Parque Nacional te piden, entre otros puntos, como la seguridad, las comunicaciones, el cuidado del fuego, la busura y demás, que hagas un informe sobre lo que encontrás en el recorrido. Nosotros mencionamos estos cambios en el lago y algunas cosas que hay que hacerle al refugio y un listado de los alimentos no perecederos que dejamos para que otra persona que vaya no tenga que cargar peso de más". Los cambios geográficos fueron dibujados por el propio José Pera sobre el mapa del IGM y presentado en Parques. El mapa 2 es una copia del mismo, en el que se detalla, además, el recorrido que realizaron las 28 personas que se dispusieron conocer el glaciar Frías. Pera afirma que "anualmente las personas que llegan hasta ahí no superan las 40. Este año creo que con el Club Andino subimos las estadísticas como nunca. Pensá que de un solo viaje fuimos 28".  Sacando alguna expedición militar a la zona, fue el grupo de personas más importante que llegó al refugio del I.H.C.P. hasta el momento.
La pregunta que se escuchó durante el viaje, más de una vez, fue: ¿Podemos seguir hablando del Glaciar Frías? Según José Pera, "la naciente del Frías y del Dickson es la misma, que tenía dos lenguas, para mi podemos hablar del Glaciar Frías-Dickson, aunque eso lo tendría que determinar un cartógrafo". Por lo que podríamos decir que el Glaciar Frías continua existiendo, aunque haya perdido completamente la lengua que llevaba su nombre.

¿A qué se deben los cambios?
Hay muchas teorías al respecto. Tal vez demasiadas. El calentamiento global y los cambios climáticos son una realidad, nadie lo niega, pero ¿a qué se deben? Ahí comienzan las discrepancias. Las más recientes cumbres mundiales sobre el cambio climático, entre las que se destacan las de Nairobi (Kenia) en noviembre de 2006 y la de Bonn (Alemania) en mayo de 2007, buscan mitigar los cambios bruscos que se vienen registrando y ayudar a los países a adaptarse a los efectos de dicho calentamiento, afirmando que una de las principales causas sería el efecto invernadero causado por la emisión desmedida de gases dañinos a la atmósfera. Si bien se estima que el hombre ha acelerado el proceso de calentamiento, lo cierto es que no se sabe si el calentamiento responde en realidad a ciclos naturales de la Tierra. El problema radica en que el hombre ha medido y registrado científicamente, a través de la meteorología, los cambios climáticos hace tan solo 100 años. Dada la edad del planeta, esta cifra es por demás irrisoria.
Pero más allá de las causas, las consecuencias están a la vista. Los primeros que sufren este aumento de la temperatura global son los glaciares, que a lo largo de los últimos años han retrocedido bruscamente. Sin embargo los estudios glaciológicos hablan de constantes avances y retrocesos de las masas de hielo en el mundo, procesos que se miden en escalas de miles de años. En su libro Glaciares del Lago Argentino & El Chaltén, Guillermo A. Chinni señala que "la humanidad está atravesando un período cálido donde los mayores incrementos en la temperatura del aire se presentaron en el polo Sur. No obstante, durante el pleistoceno, época de las glaciaciones (hace dos millones de años), la mitad de la Patagonia estaba cubierta con un extenso campo blanco orientado de N. a S. Luego de varios ciclos glaciares e interglaciares, a partir de la época actual del holoceno, hace aproximadamente 10 mil años, los hielos comenzaron su retirada con algunos períodos de estabilidad y avances menores, como los registrados entre los siglos XV y XIX de nuestra era, época que se denominó Pequeña Edad de Hielo".
José Pera comenta que si bien no es un experto en la materia, él considera que "no hay que tomarlo como algo malo. Hay que ver hasta qué punto es consecuencia del ser humano (...) Personalmente lo veo como algo interesante, ver lo dinámica que es la naturaleza, antes que decir se achican los glaciares, sin saber bien por qué (...) Para mi es un ciclo natural, por un aumento natural de la temperatura, tal vez acelerado por el hombre en un porcentaje menor, habría que ver en cuál".
No todos piensan de la misma manera, pero lo cierto es que la naturaleza está allí en constante movimiento. Lejos de lo que podría pensarse, aún nos queda mucho por estudiar y comprender acerca de ella. Si bien queda una sensación de confusión al respecto es porque aún no hay un discurso cerrado acerca del tema. Como dijo en una oportunidad el escritor Henry Miller: "llamamos confusión a un orden de cosas que no podemos comprender". Habrá que estar atentos.

Publicado Jue 29 de Noviembre 2007 - 18:50 | Volver

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De fondo la cima del cerro Daudet, a sus pies el glaciar Frías-Dickson y en primer plano los restos del lago que se había formado con el retroceso de
los glaciares. Foto: Juan Cruz Ordóñez (PP).
Mapa Satelital de la región con sus respectivos accidentes geográficos. Foto editada digitalmente por Juan Cruz Ordóñez (PP). Mapa del recorrido y los cambios registrados por José Pera. El mismo se encuentra en manos de la Intendencia del PNLG. (Mapa del IGM. Editado por Juan Cruz Ordóñez) (PP).
José Pera mientras explica los nombres de los glaciares, montañas y cambios que observa con respecto a su último viaje. Foto: Juan Cruz Ordóñez (PP).   

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