Portal Patagonico
Septiembre 2007
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La dura tarea de entender el clima

La estación meteorológica de El Calafate realiza mediciones cada 1 hora los 365 días del año, desde 1905. Los datos que aporta, además de tener múltiples usos a nivel nacional, son enviados al Centro Meteorológico Washington, cabecera de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), donde científicos especializados realizan con ellos un mapa del clima en el planeta cada 3 horas.

Por: Juan Cruz Ordóñez

juancruz@portal-patagonico.com.ar

En El Calafate el clima cambia de un rato a otro. Puede amanecer con sol, nevar, llover y volver a despejarse en el transcurso de horas. De ahí surge el dicho que en la cordillera no hay profesión más compleja que la de un meteorólogo. Empujado por la curiosidad, Portal Patagónico se acercó a la Estación Meteorológica y charló con su responsable desde 1988, Jorge Videla. Lejos de ilustrarnos con ecuaciones científicas, Videla asegura que la meteorología es la ciencia más inexacta que existe, un mundo en el que un matemático puede terminar con verdaderos dolores de cabeza. Su tarea es sistemática, ardua y contribuye a diversos organismos y actividades en el mundo entero. Es un universo complejo que excede cualquier idea previa que uno tenga sobre el tema.
En Argentina, país pionero a nivel mundial en el registro de datos meteorológicos, existen 938 estaciones meteorológicas, de las cuales funcionan alrededor de 715. De todas ellas, El Calafate es una de las estaciones que compone la red de estaciones de emergencia meteorológica. La OMM (Organización Meteorológica Mundial), que centraliza a nivel internacional todos los estudios y programas sobre el clima, es el organismo que coordina el Programa de la Vigilancia Meteorológica Mundial, a través de estaciones ubicadas en puntos clave del planeta. En Argentina sólo hay 12, entre ellas, la de El Calafate.

7.10 de la mañana. Estoy parado en la esquina de Av. Perón y calle Formenti, espero el colectivo que lleva al personal hasta el aeropuerto. 7.25 llega, se abre la puerta y subo. A bordo hay personal de la Fuerza Aérea, seguridad del aeropuerto, bomberos y el jefe de la Estación Meteorológica, Jorge Videla, que me espera. Corren los mates, la charla se da de a poco, todavía hay sueño y afuera las estrellas brillan en un cielo sin sol.
Cuando llegamos nos sentamos en la oficina asignada a meteorología, a pasos de la Torre de Control. El mate está preparado desde temprano, nos sentamos y surge una charla amena que se extenderá hasta el mediodía.
 
- ¿Qué es la Meteorología?
- Es la ciencia que estudia el estado del tiempo y los fenómenos que se producen dentro de la atmósfera (la tierra está constituida por 3 partes fundamentales: una sólida llamada litósfera; otra recubierta por una importante proporción de agua, llamada hidrosfera; y ambas envueltas por una tercera, gaseosa, llamada atmósfera. Estas interactúan constantemente entre sí. La ciencia que estudia los cambios que se producen entre estas capas se llama Geofísica, la Meteorología es una rama de ella, la que tiene por objeto el estudio de la capa gaseosa de la tierra y sus fenómenos). La meteorología funciona básicamente por información y estadística de las condiciones de la atmósfera en un momento dado. Sin embargo es una ciencia imprecisa, porque los cambios se producen segundo a segundo. Es decir que se trata de predecir algo que está en constante y eterno movimiento a raíz de datos concretos tomados en un momento particular. Yo diría que es la ciencia más inexacta que existe, que si bien utiliza mucho de las matemáticas, no responde a reglas rígidas, por eso es una ironía que se dicte Meteorología en la Facultad de Ciencias Exactas.

- ¿Cuál es el fin o la importancia de mantener una red meteorológica tan compleja como la que tenemos? ¿Tiene que ver con la aeronavegación?
- La meteorología existe mucho antes que la aviación. Si bien existen estudios acerca del clima que son anteriores a Cristo, la meteorología como ciencia empezó a gestarse a partir del año 1600 en adelante, así que imaginate que el apoyo al vuelo es muy reciente en su historia. La importancia en realidad es muy simple, el clima modifica todas las actividades terrestres. El transporte, las cosechas, la economía general, todo está ligado al clima de alguna manera. También tenés el estudio científico en sí, para entender por qué suceden las cosas y cómo prevenir posibles catástrofes. La meteorología empezó como todas las cosas: vino uno y se preguntó por qué sucede tal o cuál fenómeno y trató de explicarlo. Entonces el primero tiró de la punta de un ovillo y cada uno que se fue sumando después fue tirando un poco más y resultó que la madeja era mucho más grande de lo que parecía. Cada nuevo descubrimiento abre millones de parámetros paralelos, o sea que cada nuevo descubrimiento va abriendo nuevos mundos de interrogantes. Entonces siempre son más preguntas que respuestas, como de costumbre. Por ejemplo, el estudio de la capa de ozono y la radiación ultravioleta empezó porque las mediciones de los heliofanógrafos (que es un instrumento que mide las horas que brilla el sol y su intensidad) comenzaron a salirse de escala. Eso pasó durante los 60. Y cuando comenzaron a estudiar el ozono vinieron un montón de nuevas teorías e interrogantes.

- ¿Cómo se llega a ser meteorólogo en Argentina? ¿Cómo comenzó usted?
- Empecé de muy chico. Mi tío era meteorólogo en Ezeiza, era el jefe de la estación, y yo solía acompañarlo y, de a poco, preguntando, empecé a aprender Meteorología y me gustó. Con respecto al estudio hoy es todo un tema porque el Servicio Meteorológico dejó de depender de la Fuerza Aérea y pasó a depender del Ministerio de Defensa. Todo se centra en el Centro Regional de Formación Meteorológica Buenos Aires (CRFPM), que nuclea a la Universidad de Buenos Aires, a través del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos (Facultad de Ciencias Exactas y Naturales), y al Servicio Meteorológico Nacional, a través de su departamento de Instrucción y Perfeccionamiento. El CRFPM depende directamente de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y es un centro regional para toda Latinoamérica. Hay muchas carreras dentro de la meteorología, está el Observador Meteorológico, que es el que toma los datos a partir de los instrumentos y los convierte en números; el Ploteador Meteorológico, que es el que dibuja los mapas a partir de esos datos; también está el Pronosticador Meteorológico, que es el que a través de los mapas puede hacer un pronóstico; después tenés especialistas en diversas ramas. Realmente es una ciencia muy amplia.

A las 9 de la mañana en punto se corta todo. Jorge Videla se para y me dice: “son las 12, es la hora de la medición más importante de la mañana”. Yo lo miro extrañado, el reloj de la pared le da la razón, marca las 12, pero son las 9 de la mañana. “Acá todos nos guiamos por la hora Zulú, te acostumbrás rápido, es la hora del meridiano de Greenwich”, me explica. La historia es interesante. La llamada hora de Greenwich, también UTC (en castellano Coordenadas Temporales Universales), Z, o Zulú, que es la hora solar del meridiano de Greenwich, fue introducida en 1883 por un acuerdo internacional para todas las operaciones y comunicaciones aéreas y marítimas, con el fin de evitar complicaciones en los horarios cuando cada comunidad empleaba su propia hora solar.
Mientras caminamos Jorge me explica que es la hora más importante, junto con las 21 horas, porque es cuando se realizan las mediciones más importantes a nivel mundial, realizadas en simultáneo. Resulta extraño pensar que en ese mismo momento miles de meteorólogos del planeta están haciendo exactamente lo mismo que nosotros. 

- ¿Cómo es la rutina de una lectura meteorológica?
- Salimos cada una hora al campo meteorológico, que es un lugar cercado con cierta cantidad de elementos. Vamos a lo que se denomina abrigo meteorológico, que es una casilla que contiene de manera protegida 4 termómetros diferentes. El primero mide la temperatura reinante en el momento; el segundo es igual pero el bulbo del termómetro está sumergido en agua, entonces mide la temperatura de la gota de agua en el aire; el tercero es un termómetro que sube hasta la temperatura máxima registrada y queda ahí, para volverlo a cero hay que sacarlo y sacudirlo; por último tenés el termómetro de mínima, que es de alcohol puro para que no se congele, trabaja por contrapeso, el alcohol lo va empujando y queda ahí, no vuelve, entonces te indica la temperatura mínima del día. Después tenés la lectura de la presión atmosférica, realizada con un Barómetro; la de la humedad en la atmósfera, realizada con un Termohigrógrafo, que mide sobre una banda de papel la temperatura de bulbo seco y la humedad relativa; la velocidad del viento y la dirección, que se mide con el Anemómetro; y el brillo del sol y su intensidad –o insolación del suelo-, que se mide con el Heliofanógrafo. Todos estos instrumentos son manuales y datan de muchos años. También los tenemos electrónicos, que están ubicados en la estación meteorológica automática.


- ¿Cuál sería la diferencia entre las mediciones manuales y las electrónicas?
Los datos de una estación meteorológica automática no son 100% confiables, las máquinas suelen tener diferencias sutiles y a veces pronunciadas, por eso tiene que estar siempre la presencia humana, para comprobar que la tecnología está funcionando bien. Los censores electrónicos son muy sensibles a los cambios bruscos de los elementos, no se adaptan bien a ciertas condiciones ambientales. Con una lectura manual y la apoyatura electrónica se llega a resultados mucho más precisos. La Meteorología no ha dejado de usar instrumentos y métodos del siglo XIX, por más satélites y equipos modernos que existan. No porque no se hayan descubierto cosas nuevas, sino porque a veces son más confiables, o sirven para cotejar los datos. La tinta que utiliza el Termohigrógrafo, por ejemplo, es una tinta realizada con alcohol y pétalos de violetas, exactamente igual que como se hacía en 1800. Resulta que esta tinta no se diluye con el agua, puede escribir con 40 grados bajo cero e incluso sumergida en agua.

- Tiene algún instrumental que sea histórico, ya que la estación funciona desde 1905?
- Tengo un Heliofanógrafo de 1905 y un Barómetro de 1912. Son dos reliquias de la estación de El Calafate. Los encontré cuando llegué a la estación y desde entonces los mantengo guardados con mucho cuidado, todavía funcionan perfectamente. El Heliofanógrafo, por ejemplo, es el instrumento número 089 llegado a la Argentina, hoy van por el 201.000 más o menos, eso te da una idea de la antigüedad del mismo y lo importante que es su preservación.

Antes de entrar se detiene y mira el cielo. Me explica que todas la nubes tienen un nombre y que se dividen por su altura en: bajas (de los 0 a los 2000 metros), medias (de los 2000 a los 5000 metros) y altas (de los 5000 en adelante). Me nombra algunas de las que divisa en cielo matutino, en su mayoría son nombres latinos, sé que no voy a recordarlos y también que cada vez que vuelva a mirar el cielo me preguntaré qué nombre tendrá esa formación de nubes.
Entramos, va a hasta una computadora y comienza a cargar los datos registrados a las 9 de la mañana, o 12 Zulú. Esta tarea se realiza en El Calafate cada 1 hora, los 365 días del año, sin importar que sea navidad, feriado o que el cielo se caiga a pedazos. Como lo afirma la página web del SMN, “las observaciones se realizan en forma sistemática, uniforme, ininterrumpida y a horas establecidas”, aquí podemos comprobar que esa ley se cumple sin excepción desde hace 102 años.

- ¿Qué sucede con los datos que registra la estación de El Calafate y qué se hace con ellos?
- Es un largo camino. Yo los envío a las oficinas del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), con copia a Punta Arenas y Santiago de Chile, para ahorrarles un paso. El SMN Argentino, es además la cabecera de lo que es Sudamérica, es decir que toda la información que se recaba desde Ecuador hacia el sur se concentra primero en Argentina, en las oficinas del SMN. De ahí se arma un paquete de información que va a EE UU, al Centro Meteorológico de Washington, ahí se recopila la información de toda América  y parte a Ginebra, ahí se agrega toda la información de lo que es Europa, después va a Osaka (Japón), donde ellos reciben la información de todo el mundo y allí se procesa. Después de Japón vuelve al Centro Meteorológico Washington donde un grupo de meteorólogos realiza la carta mundial del clima, cada 3 horas. La información hace el recorrido cada 1 hora, pero el mapa se arma cada 3. El mapa se arma en un hangar vacío, que tiene dibujado en el piso diversas cuadrículas que corresponden a diversos sectores del planeta. Allí se calzan los mapas meteorológicos de cada región de la tierra y después desde el techo se le saca una foto. Esa foto se archiva y queda a disposición de todos, si yo quiero puedo pedir la información de un día en particular y me la envían. Esto se logra porque el lenguaje de la meteorología es mundial, los mapas se hacen exactamente igual en todo el mundo. Ves la pantalla, yo cargo sólo números, bueno, para vos es chino básico, pero cualquier meteorólogo puede saber el clima completo de El Calafate con sólo ver estos dígitos. Son un total de 160 números que se envían en grupos de 5 dígitos. Cada grupo, que en total son 32, te da una información específica de las condiciones registradas.

Hablamos hasta las 14. Jorge nos contó diversas anécdotas e historias que no pudieron incluirse en la presente entrevista, como su experiencia durante más de un año en la Antártida, un poco de la historia de la Meteorología en el mundo, sus aplicaciones, su forma de aprenderla y disfrutarla. Tal vez esos datos queden suspendidos en la atmósfera y vuelvan a relatarse. Recuerde cuando llame por teléfono a la Estación Meteorológica de El Calafate, que allí hay historias interesantes, detrás del parte diario del tiempo.

Publicado Vie 09 de Noviembre 2007 - 09:37 | Volver

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Jorge Videla realiza la lectura de las 9 AM o 12 Zúlu. Es una de las dos lecturas más importantes del día, ya que la misma se realiza en simultáneo en todas las estaciones meteorológicas del planeta. Foto: Juan Cruz Ordóñez (PP). Jorge Videla carga de inmediato los datos obtenidos a las 9 de la mañana o 12 Zúlu, una de las dos mediciones más importantes del día. Aquellos datos se sumarán a otros y darán la vuelta al mundo. Foto: Juan Cruz Ordóñez (PP). Jorge Videla junto al Heliofanógrafo, una esfera perfecta que invierte todo lo que se refleja en ella. Este instrumento mide la intensidad que con la que brilló el sol y las horas que lo hizo. Foto: Juan Cruz Ordóñez (PP).
Un ejemplo de los mapas que utilizan los pronosticadores para predecir el clima. Las líneas se llaman isobaras y determinan los puntos de igual presión atmosférica. Mapa: (Servicio Meteorológico Nacional). Carta enviada por el comodoro José E. Echeveste el 29 de diciembre de 1975, al cumplirse un nuevo aniversario de la Estación de El Calafate, fundada en 1905. Carta: (Gentileza de Jorge Videla).  

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