Portal Patagonico
Septiembre 2007
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Una herramienta para chicos que necesitan estimular el habla

Desde mayo de 2007 trabaja en El Calafate el Aula Taller “Al Paso Paso, Trote Trote y Galope Galope”. Es comandado por profesionales de diversas áreas y su objetivo es estimular la fluidez del lenguaje, trabajando en forma grupal con chicos de entre 5 y 10 años.

Por: Guido Bonelli

guido@portal-patagonico.com.ar

El Calafate (PP). Como todo problema, la mejor manera de solucionarlo es detectarlo de manera temprana y abordarlo desde su génesis. Bajo esta premisa procede el grupo de profesionales que se reunió para trabajar en forma interdisciplinaria con el objetivo de ayudar a chicos que tienen problemas de disfluencia en el habla. Gracias al esfuerzo por parte de los propios profesionales, se logró dar forma al Aula Taller que funciona desde el mes mayo en las instalaciones facilitadas por Cabalgata en Patagonia, donde se trabaja con chicos disfluentes que tienen entre 5 y 10 años. La disfluencia, como una patología tratada de manera grupal en niños, es una novedad dentro de cada una de las disciplinas que la abordan desde este taller. Paula Marrone, Licenciada en Psicología; Ivana Muñoz, Licenciada en Psicomotricidad; María Marta Aliprandi, Licenciada en Trabajo Social y Leila Magnago, Licenciada en Fonoaudiología son las cuatro profesionales que, con el apoyo de Gustavo Holzman conocido popularmente como El Chabón, llevan adelante este proyecto.
Padecer disfluencia en el lenguaje, es un problema que puede afectar a cualquier persona desde muy temprana edad. Por esa razón, según nos aclara Leila Magnago, “es muy importante detectarla lo antes posible. Cuando hablamos de tartamudez, se habla de una patología única y que, una vez instalada en la persona, persiste en el tiempo. Si bien es cierto que puede haber modificaciones, mejoras y hasta se puede atenuar, siempre vuelve a aparecer. Por eso decimos que es una patología muy fluctuante, muy cambiante. A veces por momentos o por semanas desaparece y creemos que está todo bajo control, pero en realidad está todavía en cada uno”.

Los comienzos
Si bien el Aula Taller cuenta con un espacio físico desde mayo de 2007, su gestación se remonta algunos meses atrás. Paula Marrone y Leila Magnago ya trabajaban con chicos disfluentes, pero dentro de un consultorio, tanto en fonoaudiología como en psicología. La falta de resultados en los pacientes aceleraron el surgimiento de un proyecto interdisciplinario cuando, según Leila Magnago: “Conocimos una veterinaria que es disfluente y  había trabajado con un grupo de personas que tenían la misma dificultad. Ella fue la que nos alentó al contarnos su propia experiencia grupal. Desde ese momento comenzamos a armar un proyecto interdisciplinario, lo que costó bastante ya que teníamos visiones muy diversas. Imaginate, una veterinaria, una fonoaudióloga y una psicóloga”.
Con una veterinaria en el grupo de trabajo, se comenzó a buscar la forma de incorporar a los animales. Así surgió la idea de la equinoterapia, lo que trajo aparejada la inclusión al equipo de María Marta Aliprandi, esposa de El Chabón, dueño de Cabalgata en Patagonia, con quien se gestionó la posibilidad de acondicionar el actual espacio físico que posee el Aula Taller, que era un depósito de esta empresa. El equipo de trabajo quedó completo con la inclusión de Ivana Muñoz, quien además de su especialidad en psicomotricidad, está capacitada en equinoterapia a través de un curso práctico que tomó en la provincia de Buenos Aires.
En diálogo con Portal Patagónico, Aliprandi nos contó que “todo esto fue y es un desafío muy importante. Estuvimos desde diciembre el año pasado juntándonos todas las semanas rigurosamente para poner en condiciones el lugar y trabajar en los aspectos teóricos del proyecto”. Desde que comenzaron las actividades en mayo, hasta la actualidad, el taller cuenta con 4 chicos que trabajan todos los sábados. Para acceder al taller se abona una cuota mensual de 200 pesos destinada a sobrellevar diferentes gastos, como el alimento de los caballos, la compra de material didáctico como pinturas y plastilina, además del mantenimiento del espacio de trabajo.

¿Qué significa disfluencia?
Es un desorden en el habla que afecta en forma observable la comunicación humana. Es una patología compleja, sobre todo cuando se la encuentra en chicos menores de diez años. El habla es el parámetro fundamental mediante el cual se mide la fluidez del lenguaje, en la cual encontramos cuatros aspectos fundamentales: velocidad (debe ser adecuada); ritmo (debe ser apropiado, espontáneo y natural); continuidad (debe ser una emisión sostenida del lenguaje) y facilidad (debe darse sin esfuerzo muscular o mental). Cuando se haya una insuficiencia en uno de estos aspectos, estamos en presencia de una falla en la fluidez. Comúnmente dicha disfluencia se hace visible con los denominados “saltitos del habla”, prolongaciones, repeticiones o bloqueos al momento de la elocución. Síntomas que suelen ser acompañados por cierta tensión muscular, sobre todo en la zona de la laringe y cintura escapular (zona conformada por el omóplato y la clavícula).
Lejos de ser un tema instalado en la sociedad, el problema de la disfluencia es cada vez mayor entre los chicos. La psicóloga afirma que “las personas disfluentes son muchas más de las que uno piensa. En la actualidad contamos con un promedio no menor a 3 chicos disfluentes por escuela, con una relación de tres a uno (hombre/mujer). Por suerte los chicos cuentan con docentes que se preocupan, docentes que quieren ayudar”. En este sentido, es muy importante que los chicos tengan su tiempo para hablar, que se tomen el tiempo que necesitan para decir cualquier cosa por más que se traben. “A los chicos disfluentes no hay cortarlos con frases como ‘no, para’ o ‘habla bien’, sino que hay que brindarles el tiempo para que se expresen a su manera. El lenguaje tiene que fluir” concluyó Leila Magnago.
Si bien la trayectoria dentro de este campo de estudio es corta, se han obtenido avances muy importantes al trabajar en forma grupal. Ivana Muñoz nos cuenta que “se notan importantes cambios en los chicos. Están participando más, están mejor, están pidiendo el turno para dialogar y sobre todo están hablando más y mejor. Nosotros vemos que poco a poco hay menos miedos, se suben solos a los caballos para manejarlos, muchas veces uno lleva las riendas y ellos te las quieren sacar, eso es importante ya que habla de una mejora en la confianza, que es fundamental para controlar la disfluencia”.

La importancia de trabajar en grupo
Siendo la disfluencia una patología fluctuante, muchas veces los padres creen que su hijo mejoró, pero no saben que ésta es una sintomatología crónica. Según Paula Marrone, “la disfluencia es generalmente muy difícil de aceptar, eso genera que los padres de estos chicos paseen de consultorio en consultorio en busca de segundas opiniones. Se les explica que la disfluencia puede mejorar y volver a recaer y por eso es sumamente importante no abandonar el tratamiento al primer síntoma de mejora. Sin duda esto es mucho más fácil de controlar cuando se trabaja en grupo”.
Leila Magnago asegura que “ninguno de los chicos faltó más de una vez en los cuatro meses que llevamos trabajando y, por lo general, en el consultorio las ausencias son mayores”. Con la consolidación de un grupo se logra hacer actividades muy productivas, donde los chicos interactúan entre sí. Se logra salir del ámbito del consultorio, se nivelan jerarquías, se sale de un espacio cerrado a un espacio abierto, ya que no está el paciente de un lado y el médico del otro. El aire libre es una motivación extra para los chicos que, a diferencia de un consultorio, concurren a un lugar más ameno, donde comparten con un grupo de chicos que tienen la misma dificultad. Es importante que ellos puedan escucharse entre sí, ya que tienen edades similares y les pasan las cosas parecidas.
Si bien las reuniones se dan sólo un día a la semana, todo lo que se genera en el Taller es llevado a casa, para continuar trabajando. Desde el lugar de los profesionales se intenta interactuar con la familia, ya que es muy importante que no exista ningún tipo de aislamiento que pueda perjudicar el tratamiento. Por ese motivo desde el Taller se hizo una guía para padres que orienta a éstos en diversas cuestiones básicas para continuar trabajando en la casa. Otro aspecto fundamental del trabajo grupal es la accesibilidad que dispone el profesional a la hora de prestar atención no solo al habla sino también al lenguaje a nivel corporal y textual.

 

Publicado Dom 04 de Noviembre 2007 - 12:58 | Volver

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Holzman y Aliprandi asistiendo a los chicos en las prácticas con caballos. Foto: (Gentileza Cabalgata en Patagonia). Los chicos toman las riendas, un paso importante para ganar confianza. Foto: (Gentileza Cabalgata en Patagonia). Ivana Muñoz, Leila Magnago, Paula Marrone y María Marta Aliprandi, son las profesionales que llevan adelante el proyecto. Foto: Juan Cruz Ordóñez (PP).

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