La Prefectura del Lago Argentino incrementó su flota con la llegada del Guardacostas 124. Embarcación que fue destinada al Destacamento que dicha fuerza posee en Punta Bandera. Su función es reforzar la seguridad naval ante el importante incremento en el número de pasajeros lacustres.
Punta Bandera (PP). La Prefectura Naval Argentina destinó un nuevo barco para custodiar las aguas del Lago Argentino. Se trata del Guardacostas 124 Lago San Martín (GC 124 LSM), que desde el 15 de mayo del corriente año, se encuentra operando en el destacamento que la Prefectura dispone en Punta Bandera. El capitán de esta embarcación es el Oficial Principal Pedro Nicolás Vila, un joven de 27 años de edad y diez de experiencia en Prefectura. En diálogo con Portal Patagónico indicó que “se vio la necesidad de aumentar su parque náutico en el Lago Argentino debido al incremento de navegación lacustre. Sin duda tenemos que tener una mayor capacidad de respuesta, para una creciente demanda de pasajeros”. Actualmente el guardacostas cuenta con una tripulación de 4 personas, los tres tripulantes que acompañan al Capitán Vila son el Contramaestre: Ayudante de Primera Víctor Molina; el Encargado de Maquinas: Ayudante de Primera Rubén Furik y el Maquinista: Cabo Segundo Edgar Rupayan.
Si bien el nuevo guardián del Lago Argentino se encuentra cumpliendo funciones plenas desde el momento en que fue botado al agua, también se le están aplicando tareas de mantenimiento. En primer lugar se realizó una navegación de prueba con el propósito de controlar las condiciones generales del barco, ya que provenía de una larga travesía. Es fundamental luego de un viaje por tierra, verificar el estado del casco para asegurar que no tenga vías de agua o alguna rotura. En lo que respecta a su maquinaria, el Guardacostas esta en perfecto estado. Pero todavía se siguen haciendo algunas tareas de restauración en diversos aspectos como lo es la pintura.
Una travesía desde el mar al lago
Antes de asentarse en el Lago Argentino, el GC 124 LSM recorrió un largo camino por mar y tierra. Repasando la historia la embarcación Pedro Vila cuenta que “éste barquito hacía servicio de practicaje en La Plata, provincia de Buenos Aires. Luego fue destinado a la ciudad de Lavalle, en el extremo sur de la Bahía de San Borombón donde cumplía funciones de control pesquero dentro de la bahía y también en el mar hasta las 12 millas marítimas”.
Antes de emprender su rumbo hacia la región de los glaciares, este barco fue enviado a la localidad de San Fernando para realizarle algunas modificaciones. Hasta esa localidad de la zona norte de Buenos Aires se dirigió el actual Capitán del barco para hacerse cargo del mismo y comenzar una travesía de un mes hasta llegar a Punta Bandera. El trayecto se realizó en dos etapas, la primera fue por mar hasta la ciudad de Mar del Plata, donde el barco fue puesto en seco mediante una grúa de la Prefectura local. La segunda etapa fue por tierra y se realizó a través de una compañía de transporte. Un viaje de 27 días en el que, según palabras del Primer Oficial Vila, “vine con el barco, como buen capitán, desde San Fernando hasta Punta Bandera, fue toda una odisea. Salimos de Mar del Plata el 19 de abril y lo botamos en el lago el 15 de mayo. Por suerte no tuvimos mayores inconvenientes, porque el barco estaba midiendo solo 6.30 metros de alto, solo tuvimos que levantar algunos cables, por ejemplo al atravesar la ciudad de El Calafate, en la que demoramos una hora y media”. Así es como llegó el nuevo guardián del lago hasta los muelles de Punta Bandera.
El día a día
La tripulación permanente de ésta embarcación no tiene una rutina fija de navegación. La manera de desenvolverse se resume a atender de manera constante lo que pueda llegar a pasar con la navegación dentro del lago. Pedro Vila sostiene que “lo que nosotros brindamos es seguridad, acá en el Lago Argentino hay embarcaciones de pasajeros que tienen capacidad para llevar a mucho mas de 100 pasajeros y tenemos que estar atentos a ellos”. Sin embargo hay otros aspectos que requiere asistencia constante como las pruebas de máquinas y las de mantenimiento para que no caiga el estado del barco. Sobre todo si tenemos en cuenta que esta embarcación navegó mucho tiempo en agua salada, lo que produce un oxido corrosivo para el barco. A diferencia del mar, el agua del Lago no es dañina, pero el oxido acumulado debe ser tratado correctamente para que no siga avanzando.
Una tarea de suma importancia es la de reconocer diversos recorridos y espacios de navegación. Por ejemplo durante el mes de agosto, el GC 124 LSM salió a navegar para observar el tema de los hielos, “vimos que estaban saliendo muchos témpanos de dimensiones importantes del Glaciar Upsala. Ese es un tema al que hay que prestarle atención a la hora de navegar, por fortuna en este caso no hubo ningún tipo de problema” finalizó el Capitán. Todo el trabajo de mantenimiento y funcionamiento del barco se hace día a día entre los 4 tripulantes del mismo y en caso de necesitar más personal, este es facilitado por la Prefectura del Lago Argentino.
El Guardacostas también cuenta con el apoyo de las otras embarcaciones de Prefectura que salen a navegar cuando es necesario. Estas son embarcaciones más pequeñas y por lo tanto más aptas para determinadas tareas. Un semi-rígido por ejemplo puede desarrollar hasta 27 nudos de velocidad, casi el doble que el guardacostas.
Para finalizar el Capitán Vila se refirió al trabajo fundamental que cumple la tripulación adjudicada al barco diciendo “soy el único que vino con el barco, los demás ya estaban acá, eso es muy bueno porque conocen bien la zona, es elemental conocer el lugar donde estás navegando. Pero lo más importante es la dedicación y ver el amor con el que la tripulación se entrega al barco. Seguramente, por las reglas de la Prefectura Naval Argentina, yo estaré acá en el Lago Argentino por lo menos durante 3 años, pero me van a redestinar y vendrá otro capitán a continuar mi tarea”.
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