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Año 5 Nro. 28
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La unión ancestral de los hombres con el fuego

Al igual que otros años, durante la víspera del 24 de junio, la gente de El Calafate se reunió para festejar San Juan Bautista, una celebración que une elementos religiosos y paganos. Con una sensación térmica de 12 grados bajo cero, los vecinos de la localidad demostraron una vez más que la tradición puede más que el frío.

Por: Juan Cruz Ordóñez

juancruz@portal-patagonico.com.ar

El Calafate (PP). La fiesta por el día de San Juan Bautista, conocido en otros países del mundo como Joan, Jean, John, Sean, e incluso como Iván en Rusia, se festejó también en El Calafate. Si bien la costumbre de festejar este día con fogatas es propia de los países del hemisferio norte, especialmente de los europeos, con la conquista del continente y la evangelización fue extendiéndose a las colonias y después quedó instituida en gran parte de Sudamérica.
Durante la víspera del 24 de junio, día que se conmemora el nacimiento del santo más importante de la tradición cristiana, se realizan diversas prácticas y juegos relacionados siempre con el fuego. Estas celebraciones son de origen pagano y cuentan con la herencia de rituales que están basados en costumbres precristianas, originados en épocas inmemoriales. Como explica el padre Lito, “hay una relación fundamental con la fecha y el solsticio de verano del hemisferio norte. La mezcla se produce con el encuentro de diversas culturas, exactamente como acá en El Calafate, que encontramos de cada pueblo un paisano y cada uno hace su aporte y después la síntesis que se hace de esos encuentros son formas culturales nuevas”.

Según el padre Lito en El Calafate comenzó a celebrarse hace muchos años, cuando el padre Luis Ascona, capellán de Gendarmería, fue convencido por diversos gendarmes de las provincias del noroeste para llevar a cabo la fiesta con sus respectivas fogatas y juegos tradicionales. “Esta es una fiesta más bien de la gente del noreste de Argentina y Paraguay. Entonces el padre Ascona hizo la fiesta un par de veces y después no la hicieron más. Hace 6 años nosotros la retomamos con la gente de la comunidad y con la gente del Centro Educativo Joven Labrador y la empezamos a hacer en el patio de la parroquia. Este año se pensó hacer así, por lo barrios. Comenzó acá en la capilla del barrio Cerro Calafate y después siguió la noche siguiente en el Joven Labrador, en barrio Salesiano. De este modo descentralizamos un poco la fiesta y la llevamos a los barrios, a lo mejor el año que viene en vez de dos hay cinco fogatas y así va creciendo” explicó a Portal Patagónico el párroco local.

La magia de encender la noche
Los festejos en sí se relacionan con San Juan Bautista y el solsticio del 21 de junio. El padre Lito explica que “esta es una tradición que tiene que ver con los ritos del fuego, tené en cuenta que coincide con el cambio de estación -verano en el norte e invierno en el sur-, entonces el fuego tiene mucho que ver con el sol y sus ciclos, con la lucha de la luz y la oscuridad. Son ritos muy antiguos y cuando los cristianos se encuentran con estas fiestas las cristianizan de algún modo y les dan un sentido nuevo”.
Aunque en los países del hemisferio sur la fiesta no coincida con el solsticio de verano sino con el de invierno, la noche de San Juan Bautista se festeja con igual alegría y reuniones alrededor del fuego. De echo la idea de los fogones viene de venerar la noche más corta del año, es decir, la del triunfo de la luz sobre la oscuridad. Por eso se acostumbra encender fogatas durante toda la noche, para que la luz dure las 24 horas y durante ese día no haya oscuridad. Las fogatas representan concretamente la luz del sol, por eso se encienden al comenzar la noche y se apagan al alba. En algunas ciudades del mundo, principalmente de España, también se estila el lanzamiento de fuegos artificiales durante toda la noche, con el fin de iluminar el cielo.

La característica en común es que siempre es una noche de fiesta, alegría y reuniones en las que abundan la comida y la bebida. Su relación con los festejos de Navidad no es azarosa, sino que está unida a valores muy similares. El padre Lito explica que “es llamativo que San Juan Bautista nazca un 24 de junio, muy cerca del solsticio de verano en el norte, al igual que Jesús, que nace el 24-25 de diciembre, poco después del otro solsticio. Son dos grandes figuras del evangelio unidas en los grandes ciclos de la naturaleza”. Precisamente por los ciclos solares, que representan el equilibrio de todo lo que es terrestre. El sol es una de las figuras más fuertes en todas las culturas humanas de las cuales se tiene algún registro. Egipcios, Aztecas, Incas, Romanos, y Griegos son algunos de los ejemplos más conocidos al respecto. Por otro lado en esta edición contamos con la nota de Ricardo Caletti acerca de los pueblos originarios y su relación ancestral con el solsticio de invierno, lo cual afirma que en toda América precolombina ya existían prácticas y festejos durante esta época del año.

Jugando con el fuego
La tradición más famosa es la caminata sobre el fuego. Los devotos de todo el mundo preparan caminos de dos metros de largo de brazas y caminan descalzos sobre ellas, teóricamente sin sufrir daños. Cualquiera que quiera indagar un poco más acerca de esta costumbre encontrará las más variadas explicaciones. El padre Lito asegura que “después de bendecir las brazas siempre hay algún guapo que se anima a caminar. Generalmente es gente del noroeste, donde esta fiesta tiene mayor fuerza. Lo interesante es que sólo se animan a hacerlo durante esta noche en particular, ya que aseguran que es la única en la que uno no se quema”.
Algunos de los que caminan tienen sus secretos y teorías. Se ha escuchado decir que conviene caminar despacio para no pisar fuerte o todo lo contrario, que hay que pisar fuerte para detener la combustión. Lo cierto es que más de uno se quema y otros pasan sin sentir dolor alguno. Muchos lo relacionan con la fe de cada persona. Sin embargo el padre Lito garantiza, entre risas, que él tiene mucha fe y sin embargo nunca lo hizo.
Por otro lado está la famosa quema de muñecos, que incluso en El Calafate se hacía. Es una costumbre famosa en San Juan de Alicante (España), en la cual la gente de la ciudad hace muñecos con ropas viejas, a los que llenan de materiales inflamables como aserrín, papeles o cartón. Se dice que los mismos representan al Diablo y por eso se los prende fuego a las 12 de la noche como símbolo de la victoria de Dios y de la luz. El padre Lito explica que “los muñecos simbolizan todo lo malo, las malas cosas que nos pasan y que nosotros queremos que el fuego las queme. Entonces es eso, el fuego como purificador de la vida, de las personas”.
También hay otros juegos como la Pelota Tatá (o pelota de fuego) y el Toro Candil. El padre Lito explica que el Toro Candil es “una persona con cuernos de toro, que los cuernos tienen fuego y sale para espantar a la gente de la fiesta, para terminarla digamos”.
No hay dudas que todo está unido al fuego, a la unión de las personas y la idea de festejo. Durante esta noche es muy importante la comunión de las personas alrededor de fogones y la risa. La tradición dice que es una noche en la que hay que reír y brindar para celebrar con alegría que la luz ha triunfado sobre la oscuridad.

El Festejo en Calafate
Hubieron dos grandes fogatas, una organizada por la parroquia en la capilla del barrio del Cerro Calafate y otra en el bar La Zaina, que además festejaba un año de permanencia en la localidad. En la capilla “Cristo Obrero” el festejo congregó a la gente del barrio, con una importante participación de la comunidad boliviana, que además preparó comidas típicas del norte. En La Zaina también se mestizó la fiesta, que contó con mucho Folklore, guitarreada criolla y el vino, que corrió generoso. Tanto en un lado como en el otro se respetó en definitiva el espíritu de la fiesta, que es reunirse alrededor del fuego y divertirse. Con comida, bebida, música y risas.
A diferencia de otras ciudades, en El Calafate los vecinos no sólo desafían año a año a la oscuridad, sino también al frío. Según el pronóstico meteorológico hacía nada menos que 12 grados bajo cero de sensación térmica, sin embargo la gente permaneció reunida hasta altas horas de la noche al aire libre; eso sí, pegados al fuego. El padre Lito mencionó que es importante destacar el espíritu de la gente que concurre, porque si bien “hubo años en los que el tiempo estuvo lindo y acompañó a pesar del frío, hubo años que era peor que hoy, el frío era un desafío. De hecho todas las fiestas de los últimos años hicimos el fogón sobre el hielo, ahí en el patio de la parroquia, este es el único año que no escarchó tanto. Siempre participó mucha gente, se ponía muy lindo”. Abrigado hasta las orejas, junto al fuego, el padre Lito destacó que hay algo ancestral en el tema de la reunión alrededor del fuego, “tiene que ver con los inicios de nuestro ser humano, de nuestra humanidad”.

Publicado Vie 14 de Septiembre 2007 - 15:04 | Volver

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Fogón que ardió en La Zaina hasta altas horas de la noche. Foto: Juan Cruz Ordóñez (PP). Más de 40 personas se reunieron junto al fuego en La Zaina, con guitarras y bombos. Foto: Juan Cruz Ordóñez (PP). El padre Lito, de campera azul, bufanda y gorro de lana en el fogón de la capilla Cristo Obrero, en barrio Cerro Calafate. Foto: Juan Cruz Ordóñez (PP).
“El fuego como purificador de la vida, de las personas, es algo que consume lo viejo y genera algo nuevo. Además el simbolismo tiene que ver con los inicios de nuestra humanidad, es la reunión ancestral de los seres humanos alrededor del fuego” (Padre Lito). Foto: Juan Cruz Ordóñez.   

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